Mabel Vargas, escritora que hoy recibe el Premio Tamayo
La Alcaldía de La Paz y la editorial Gente Común entregarán hoy (19.00), en el Salón de Honor de la FIL, el Premio Nacional Franz Tamayo a Mabel Vargas por su cuento Para Blanca Coaquira donde quiera que esté su reino.
Retrato de ciudad, historia de amor, ¿cómo define su cuento? Ambos, parto de la idea de que el amor te cambia la óptica con la cual miras las cosas, la vida, el mundo; en el caso del cuento, cambia la biografía de la ciudad, sus andares y quehaceres, su cotidianidad. La historia que viven Joaquino y Blanca es precisamente el embellecimiento o el deterioro de la ciudad.
¿Cómo es su protagonista? Joaquino se fue configurando desde hace ya muchísimos años en mi cabeza. Lo encontré de platillero de una banda de morenada, en la entrada de la 16 de Julio en El Alto, y pensé que ése era el personaje perfecto, el sujeto perfecto para hablar de él (no explicarlo) y ahora lo cuento.
¿Teme a la crítica? Sólo lo necesario. Creo en la literatura desde y hacia uno mismo: su identidad, su fecundidad.