Indignado con las matanzas de civiles en bombardeos, el Gobierno afgano presidido por Hamid Karzai decidió ayer "revisar" la presencia de tropas internacionales en el país y también "regular" su responsabilidad por medio de un acuerdo.
Tras una reunión en Kabul, el Consejo de Ministros emitió un comunicado en el que "expresó su profunda tristeza por la pérdida de tantas vidas civiles durante los recientes bombardeos en Herat". Unos 90 civiles, la mayoría niños, murieron en un bombardeo de la coalición estadounidense en Shindand, en la provincia de Herat, según ha concluido el equipo investigador que el Gobierno envió a la zona.
El Ejecutivo afgano constató en su comunicado haber discutido "repetidamente" el asunto de las bajas civiles con las fuerzas internacionales, a las que ha pedido "que detengan todos los bombardeos aéreos sobre objetivos civiles, especialmente en los pueblos afganos". También dijo haberles expresado su "preocupación" por los "registros domiciliarios no coordinados (con Afganistán) y el acoso a civiles".
"Desgraciadamente, hasta la fecha, nuestras demandas no han sido atendidas. Más bien al contrario. Más civiles, incluyendo mujeres y niños, están perdiendo la vida como resultado de los bombardeos", condenó el Gobierno de Karzai. Kabul, EFE