La Prefectura y la Alcaldía paceñas no se pronunciaron ni interpusieron querella judicial alguna en relación a los cuatro casos de adopción internacional por los que la Fiscalía acusa a la jueza Consuelo Taborga de los delitos de negación de justicia, prevaricato y trata y tráfico de personas.
La denuncia la hizo ayer la abogada Roxana Churqui, quien conoció los casos cuando trabajaba en el programa “Corazón Amigo” de radio Fides, el 2005, y los denunció al Ministerio Público el 6 de junio del 2006.
Churqui informó a este medio que el 24 de julio del 2007, envió una carta al entonces prefecto de La Paz, José Luis Paredes, solicitando que la entidad a su cargo asuma la defensa de los menores de edad dados en adopción.
“Al no interponer querella de los delitos mencionados en contra de los autores citados, se estaría incursionando en el delito de omisión de denuncia”, se lee en la misiva que, según Churqui, no obtuvo ninguna respuesta.
Esa misma fecha, Churqui se dirigió al alcalde Juan del Granado, pidiendo el pronunciamiento de la oficina de Derechos Ciudadanos, y de la Coordinación de Defensorías. “La nota llegaría a la Dirección Jurídica, pero hasta la fecha no han presentado ninguna querella”, dijo la abogada.
El asesor legal de la Defensoría de la Niñez de San Antonio, Agni Barriga, fue el único en presentar querella contra Taborga y los otros involucrados. Barriga denunció a este medio falta de apoyo del Gobierno Municipal.
También se entrevistó con Fátima Luna, del Defensor del Pueblo, quien le dijo que no podían hacer nada, agregó Churqui.
Según la investigación de la Fiscalía, la jueza Taborga entregó a los cuatro niños en adopción internacional cuando tenían padres o familia extendida (tíos, abuelos y otros), lo que es ilegal.
LOS HECHOS
Las víctimas • La jueza 1º de Partido de la Niñez y Adolescencia, Consuelo Taborga, entregó a familias extranjeras a Alicia (3 años), Daniela (5), Alan (4) y María Fernanda (9).
Familia • La Fiscalía identificó que Taborga dictó la inexistencia de filiación de los niños cuando, en los cuatro casos, se conocía la existencia de la madre y de otros parientes.