Rusia estaba sometida ayer a presiones por haber reconocido la independencia de dos regiones separatistas georgianas en una iniciativa que ´preocupa´ a China y ha llevado a los occidentales a pedirle que no ´comience´ una nueva guerra fría.
Pekín, que había permanecido en silencio, dijo estar ´preocupada por los últimos acontecimientos en Osetia del Sur y Abjasia´, anunció la agencia China Nueva, que cita un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Qin Gang.
Unas palabras que se conocieron antes de una reunión entre el presidente ruso, Dimitri Medvedev, y su homólogo chino, Hu Jintao, en Dushambé, capital de Tayikistán, durante la cumbre de los países de la Organización de Cooperación de Shanghai.
Medvedev, que reservó para China su primera visita oficial relevante desde su investidura en mayo, desea, al igual que hizo su predecesor Vladimir Putin, componer un eje Moscú-Pekín, habida cuenta de que sus relaciones con los occidentales no atraviesan por su mejor momento.
Entretanto, la presión iba en aumento. El secretario del Foreign Office, David Miliband, declaró en Kiev que correspondía a Rusia ´no empezar´ una nueva guerra fría, aunque estimó ´contraproducente aislarla´.
´Rusia era, es y seguirá siendo el último país del mundo en querer que se repita la guerra fría´, le respondió desde Rusia Dimitri Peskov, portavoz del primer ministro ruso, Vladimir Putin.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, denunció el reconocimiento de la independencia porque ´apunta a un cambio unilateral de las fronteras´ y llamó a Rusia a retirar ´sin demora´ sus fuerzas militares de Georgia ´hasta las líneas anteriores al estallido de las hostilidades´.
Francia, presidenta de turno de la Unión Europea, también acusó a Moscú de haberse puesto ´fuera de la ley internacional´ en Georgia y de tener ´otros objetivos´ para después de Osetia del Sur y Abjasia, entre los que figurarían ´Crimea, Ucrania, Moldavia´. El Grupo de los Siete países más industrializados criticó la decisión rusa. Moscú, AFP
EL PROBLEMA
Independencia • El Gobierno de Rusia reconoció el martes 26 la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, dos regiones separatistas de Georgia, en el Cáucaso.
Cuestionamiento • Ese reconocimiento fue cuestionado y rechazado por los países de la Unión Europea y por el Gobierno de Estados Unidos, además de la OTAN.