Tres policías iniciaron ayer una huelga de hambre indefinida en instalaciones del Arzobispado de Cochabamba, debido a que la Dirección de Responsabilidad Profesional de la Policía determinó la baja de uno de los efectivos del Batallón de Seguridad Física, Jhonny Romero, porque supuestamente faltó a su fuente laboral.
Romero, en huelga de hambre junto a dos de sus compañeros, informó que la medida de presión exige el cumplimiento del acuerdo del 12 de marzo del 2008, cuando el Alto Mando de la Policía, representantes de Derechos Humanos, Defensor del Pueblo y de la Iglesia Católica garantizaron que no habrían despidos.
El coronel Freddy Pimienta, director departamental de Responsabilidad Profesional, explicó que tras una investigación “se ha comprobado que hubo inasistencia a su fuente de trabajo, del 22 de enero hasta el 18 de marzo; se ha acumulado antecedentes y como prevé la norma se lo ha pasado al Tribunal Disciplinario para que se proceda a la baja, sin derecho a la reincorporación”.
Pimienta afirmó que los derechos de Romero no fueron vulnerados, pues “los informes de las empresas donde trabajaba dan cuenta de su indisciplina, inasistencia y mala conducta, lo que se tradujo en la resolución”.
Romero asegura que fue dado de baja por encabezar movilizaciones en demanda de la inclusión de los efectivos al escalafón de la Policía Nacional.
“Ha salido mi baja por reclamar un derecho justo de mis camaradas y por un salario digno para todo el país; a todo esto, hemos sido engañados por el Gobierno”, aseveró Romero.
Otro de sus compañeros en huelga, Marcial Romero, anunció que teme ser dado de baja en el curso de hoy. “Estamos apelando para que no se cumpla, vamos a estar hasta las últimas, nosotros somos el pueblo, hemos sido engañados por los generales de la Policía”, dijo y añadió que en las próximas horas otros policías podrían sumarse a la medida. Redacción Cochabamba