Los bolivianos conocen hoy en día y ejercen en mayor medida sus derechos, según una evaluación realizada ayer por el defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, a cinco años de su posesión en el cargo, al que llegó el 2003.
La autoridad mencionó como uno de sus principales logros, “el haber generado una cultura de los derechos humanos a través de un trabajo de concientización permanente” y destacó también su contribución a la solución pacífica de conflictos sociales.
Entre las tareas pendientes, sostuvo que le preocupa “el espíritu egocentrista de muchas autoridades que siguen apostando por la confrontación”.
Consultado sobre el protagonismo del Defensor del Pueblo en el ámbito político, precisó que su participación como mediador siempre fue institucional y no política, lo que ayudó a que la entidad tenga más credibilidad.
Por otro lado, Albarracín dijo que el 2007 recibieron 15.105 quejas, siendo la Policía y las alcaldías de La Paz y El Alto las instituciones más denunciadas.