Peleas para imponer higiene OPERATIVO • La Guardia Municipal inspeccionó tres locales ayer. En uno hubo pelea entre empleados y gendarmes. Se registró una herida.
Personal del restaurante Verona se enfrentó a la Guardia edil para evitar una clausura. El ambiente es antihigiénico. El cierre de chifas preocupa a la Embajada de China.
Entre patadas, puñetes y platos voladores, la Guardia Municipal de La Paz cerró ayer, durante un operativo, el restaurante-confitería Verona, ubicado en la calle Colón, esquina avenida Mariscal Santa Cruz. Una gendarme resultó herida debido a un rasguño en el rostro y un golpe en el brazo que le dejó un moretón.
La pelea comenzó cuando la dueña del lugar, Wilma Murillo Quintana, trató de evitar que los guardias municipales se llevaran muestras de la comida y decomisaran utensilios en mal estado. Ella dijo que prefería romper todo antes de que los efectivos municipales se lo lleven.
Murillo tomó en las manos una pila de platos que estaba encima de una mesa y que iban a ser decomisados, porque estaban en mal estado; los lanzó al piso. Así empezó todo. Lo mismo pasó con la comida que parecía guardada y que estaba en la cocina, según observó este medio. Cuando los gendarmes trataron de evitar que la dueña siga lanzando las cosas al piso, Murillo arremetió contra ellos y lanzó puñetes y patadas. Hirió a Wendy Peralta, una guardia edil.
Los intentos por calmar a Murillo fueron vanos, pero cuando lograron acorralarla contra una esquina, para que se tranquilice, los cocineros salieron en su defensa y comenzaron a golpear a los guardias y se produjo una nueva pelea, el segundo ring.
Mientras unos pateaban y puñeteaban, otros empujaban. En la otra esquina, las camareras, también alteradas, se enfrentaron con las guardias municipales, llegaron a empujarse.
En medio de la pelea, dos gendarmes perdieron el cinturón donde portan sus radios. La dueña del restaurante usó uno para lanzarle a un guardia. El operativo realizado ayer se hizo a raíz de la denuncia de dos personas que consumieron comida en mal estado. En la cocina se encontró comida guardada, utensilios en mal estado, ratoneras e insecticida y ensaladas del día anterior.
Donde están las mesas se halló un minibar con bebidas alcohólicas sin registro sanitario.
Según el sargento Constancio Quispe, el restaurante no tiene autorización para vender bebidas alcohólicas. Ayer, Murillo denunció que la Guardia Municipal ingresó en el lugar “atropellándonos. Entran en forma grosera sin un poco de educación. Para el señor Alcalde es muy fácil mandarnos a 20 ó 30 gendarmes y atacarnos como nos atacan”.
En el operativo de ayer se inspeccionaron también las chifas La Joya, en la avenida Bolívar y la broastería Hong Kong en la calle Murillo. En estos negocios se encontró comida guardada y utensilios en mal estado.