La escritora mexicana Adriana Macías nació hace 30 años sin brazos, pero eso no le supuso un problema, ya que los sustituyó por sus pies, con los que logró escribir dos libros y realizar tareas diarias como maquillarse o comer en restaurantes ante el asombro de los comensales, a los que relaja con una broma.
"Lo que te pone la vida es porque tienes la capacidad de hacerle frente", sostiene Macías.
La misma la refleja en su primer libro, Abrazar el éxito sin meter las manos, en sus charlas de trabajo, y en la novela que presentó ayer en la capital mexicana, La fuerza de un guerrero.
Esta última es una novela infantil, donde jóvenes con distintas discapacidades son los héroes y protagonistas para enseñar a los niños la lección de que nunca deben rendirse ni dejarse vencer por el miedo. México DF, EFE