La guerra del narcotráfico en México dispara las ejecuciones La guerra entre los carteles y contra los sistemas de seguridad dejaron alrededor de 3.200 ejecutados en lo que va del año, un promedio de 13 por día. Los narcos se disputan espacios de operación y poder. Las acciones del Estado no dan fruto.
LA MAFIA • Militares detienen a jefes policiales de ciudad Cárdenas porque tendrían nexos con los narcos. Pasó el viernes 5.
El narcotráfico disparó la inseguridad en México y llegó a límites inimaginables. La guerra por el control del tráfico de drogas entre los carteles y de éstos con las fuerzas de seguridad del Estado hacen que todos los días se informen de asesinatos por ajustes de cuentas y, recientemente, con más frecuencia de decapitados. Sólo en lo que va de este año, se ejecutaron a 3.200 personas, cifra que supera a las 2.700 de toda la gestión 2007, un promedio de 13 crímenes por día.
La inseguridad se da sobre todo en las ciudades fronterizas con Estados Unidos, entre ellas Ciudad Juárez, Tijuana y Nuevo Laredo. El gobierno mexicano ya dispuso la vigilancia de los militares, pero aun así los crímenes no cesan, ante la preocupación de la ciudadanía.
El sábado 30 de agosto se llevó adelante una multitudinaria marcha contra la inseguridad en la ciudad de México protagonizada por la ciudadanía que está cansada de esta situación. Paradójicamente en esa misma marcha, unos secuestradores cobraron alrededor de $us 7 mil a una familia por el rescate de uno de sus hijos de 12 años de edad.
Los carteles de la droga que operan en México, según el procurador general (fiscal) Eduardo Medina Mora, son tres: el Cartel de Tijuana; del Golfo; y los de Juárez y Sinaloa, los mismos que llegaron a unirse. Estas organizaciones ilegales se encargarían de transportar marihuana y goma de opio que se producen en México, además de la cocaína y heroína que llega desde de Sudamérica. Ahora también comercializan drogas sintéticas como las metanfetaminas, debido principalmente al cambio del mercado, según un reporte de la adnmundo.com.
Como el mercado actual relacionado con las drogas cambia constantemente, las disputas por los espacios de poder es más frecuente entre los carteles citados.
El poder económico de los narcotraficantes en tan grande que, según cálculos realizados, al año llegan a mover alrededor de 10 mil millones de dólares. En marzo de este año, las autoridades federales decomisaron 205,6 millones de dólares en efectivo y que dijeron eran propiedad de una de las más importantes redes en el hemisferio del tráfico de pseudoefedrina, el precursor químico para elaborar la droga sintética. La Procuraduría considera que es el mayor decomiso de dinero en efectivo en México.
Todo este panorama hizo que el presidente de México, Felipe Calderón, reconozca el 25 de agosto último que la violencia ligada al narcotráfico y la inseguridad en México es un “cáncer” que no se atendió y que se ha dejado crecer. “Sé que México enfrenta un gran problema de seguridad. Éste es un cáncer que se ha venido incubando durante años y al que no se le dio la debida atención, pero es un cáncer que vamos a erradicar”, dijo Calderón, según reportó la AFP.
Luego se convocó al Consejo Nacional de Seguridad Pública, conformado por autoridades locales y nacionales de México, el mismo que emitió un acuerdo de 75 puntos para combatir el delito en los próximos tres años.
Pero aun así, los crímenes se siguieron registrando. Los asesinatos del crimen organizado en México alcanzaron en agosto pasado su cuota más alta del año, con 550 muertos, de los que 75 fueron policías, según un informe del diario Milenio rescatado por la agencia EFE. Con ellos la cifra de ejecutados se elevó a 3.200 durante el 2008.
Ni siquiera se respetó a los menores de edad, pues mataron a Fernando Martí, de 14 años, quien fue secuestrado con la presunta ayuda de policías y cuyo cadáver fue hallado cerca de dos meses después, el 1 de agosto, en el maletero de un automóvil.
Los sicarios en México tienen un santo que veneran. La Policía dijo que el 31 de agosto halló tres sitios de unos sicarios que fueron detenidos días antes, acusados de decapitar a 12 personas en Mérida, capital del estado de Yucatán. En esos sitios, explicaron, rendían culto a la Santa Muerte y quemaron las cabezas de sus víctimas. La mayoría de los decapitados tenían antecedentes penales y eran distribuidores de droga al menudeo.
Nexos policiales con narcos
Las relaciones entre autoridades y policías mexicanos con narcotraficantes es una sospecha constante que se tiene. Un ejemplo reciente pasó el último viernes, cuando soldados mexicanos tomaron el control de la ciudad de Cárdenas, en el sureño estado de Tabasco, y arrestaron al máximo responsable de la policía municipal y a otros cinco mandos por sus presuntos nexos narcotraficantes, dijeron fuentes estatales.
Portavoces de la Secretaría de Seguridad Pública del estado confirmaron el arresto de Carlos Guzmán Correa, director de la corporación, integrada por más de 150 agentes en la segunda ciudad en importancia del estado. La acción está relacionada, al parecer, con las exigencias del gobernador del estado, Andrés Granier, para que se depure a los cuerpos policiales de Tabasco.
Los soldados asumieron el control del banco de armas de la dirección de Seguridad Pública del municipio de Cárdenas, una ciudad de unos 120.000 habitantes, que está localizada unos 40 kilómetros al sur de la capital estatal. La Razón y EFE
FAMILIAS DE NARCOS
Arellano Félix • Operaba en las poblaciones de Tijuana, Mexicali, Tecate, Ensenada, Culiacán y Mazatlán.
Osiel Cárdenas Guillén • Dominaba Baja California, Sonora, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Nayarit, Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco y Quintana.
Carrillo Fuentes • Estaba en las ciudades de Culiacán, Monterrey, Ciudad Juárez, Cuernavaca, Guadalajara y Cancún.
Hermanos Valencia • Opera en Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Colima, Michoacán y Distrito Federal.
Amezcua Contreras • Acusados de importar efedrina ilegalmente a México y EEUU.
Pedro Díaz Parada • Operaciones en la frontera Sur, el corredor del Golfo y los estados de Chihuahua y Durango.
Joaquín Guzmán • No se tiene datos exactos del territorio que dominaba.