La Prefectura de La Paz declaró a Caquiaviri como lugar de nacimiento del personaje. Corocoro lo rechaza con datos.
Texto: Wilma Pérez Soliz Fotos: Monografía Ramiro Cusicanqui y archivo
Los colores vivos resaltan en la chaquetilla y pantalón bombachón bordados a mano por expertos artesanos, en tanto que las lentejuelas compiten con los rayos del sol para brillar según los movimientos alegres y saltarines que realiza el conocido ch’uta, cuya creación se atribuyen los pobladores de Corocoro y Caquiaviri, dos municipios incrustados en pleno altiplano paceño.
La fama del ch’uta cholero traspasó los accidentados cerros, las tierras áridas. Dejó atrás al ganado camélido y a las quebradas secas de agua de la provincia Pacajes para posesionarse dentro del Carnaval citadino y ser el centro de atracción en La Paz. Con el cambio de estatus, el ch’uta se vio envuelto en la pugna entre corocoreños o caquiavireños.
Para inclinar la balanza a su favor, los pobladores de los dos municipios paceños le dedicaron horas de su tiempo a la recopilación de datos, a través de testimonios recogidos de sus abuelos, fotos antiguas en blanco y negro, vestuario elaborado por los mejores artesanos, a decir de cada poblado, e incluso se llegó a escribir monografías del alegre saltarín, entre las que destaca la del corocoreño Ramiro Cusicanqui.
Tampoco se puede dejar de lado el trabajo que se impulsó desde el municipio de Caquiaviri, cuyas autoridades aseguran que fue la comunidad de Achiri la que vio nacer al legendario personaje, quien era un pongo joven encargado de cuidar la puerta de las haciendas de los patrones.
Documentos de Corocoro
De acuerdo a la investigación realizada por Cusicanqui, la historia del nacimiento del ch’uta en Corocoro se transmitió de manera oral desde sus abuelos y asegura que el tema cayó en la especulación, pues aunque escritores y estudiosos aseveran que su nacimiento se debe al intento de ridiculizar al español, la hipótesis del autor de la monografía es que el personaje nació a principios del siglo XX, cuando los españoles ya habían abandonado territorio latinoamericano. Entonces se descarta que fuese una burla a los conquistadores.
En la ciudad de Corocoro existían colonias de extranjeros y como en el Carnaval todo es permitido, los trabajadores mineros ridiculizaban a los extranjeros que vivían allí en ese entonces. “Esa es una de las razones para que el ch’uta tenga los ojos celestes, la cara rosada, las barbas y cabellos blancos”, asegura la investigación de Cusicanqui.
“La danza y el traje del ch’uta nació en la ciudad de Corocoro, a principios del siglo XX, y fue evolucionando paulatinamente. Esta danza es para satirizar a los extranjeros que vivían en ese entonces en la ciudad de Corocoro, como ingleses, turcos, libaneses, judíos. Entre ellos podemos mencionar a los más conocidos por la comunidad nacional: Juan Lechín Oquendo, descendiente de libaneses; Benjamín Miguel Harb, descendiente de turcos; Paul Meyer, ciudadano alemán”, establece Cusicanqui.
El historiador paceño Antonio Paredes, en su libro “Danzas Folklóricas de Bolivia”, describe que el traje del ch’uta proviene de la vestimenta del pongo, personaje que vivía en el campo y que pertenecía al hacendado. Llegaba a las casas a servir al patrón en turnos con sus compañeros y también realizaba otros servicios, pero su principal labor consistía en cuidar la puerta.
El traje del pongo dio origen al otro que usaba el ch’uta, llamado también cholo. El escritor manifiesta que “ch’uta” es una palabra mestiza que nació como una forma despectiva de llamar al mestizo, ya que había adoptado la vestimenta que impusieron los españoles, pero con aditamentos autóctonos, de acuerdo a la región y a las circunstancias.
La resolución prefectural
A mediados de enero de este año, la Prefectura de La Paz emitió una resolución prefectural reconociendo al municipio de Caquiaviri como Cuna del Ch’uta y Patrimonio Oral e Intangible del departamento. Esta acción provocó polémica en el ámbito cultural de la región y el reclamo del Comité Cívico de Corocoro,
La dirigencia de la entidad refutó la decisión y aseguró que el personaje del ch’uta fue creado en la capital de la primera sección de la provincia Pacajes por bordadores de la región y no por los de la segunda sección.
Sin embargo, el nombramiento fue defendido por el oficial Mayor de Cultura del municipio de Caquiaviri, Augusto Carrasco, quien manifestó que a fines del siglo XVII se conoció de la existencia de los bordadores del cantón Achiri, quienes confeccionaban los trajes y desde esa región se comercializaba a otras regiones.
“Con documentos y fotos podemos decir que en Caquiaviri nació el ch’uta, porque el personaje sale del campo y Gregorio Mollo, René Suntura y Rosendo Argandoña son nombres de los principales bordadores que tuvo Achiri, hoy cantón de Caquiaviri”.
A Corocoro y Caquiaviri les separan sólo algunos kilómetros de altiplano y cerros, pero la pugna por ser reconocido, cada uno, como la cuna del ch’uta separó a sus autoridades y la batalla ahora se trasladó al plano documental. De todas formas, de noviembre a marzo, el inconfundible timbre chillón del personaje es y será infalible en el campo durante el tiempo de la cosecha.
Sin importar la cuna que se le dé, la figura y fama del ch’uta no variará en la ciudad de La Paz y otras poblaciones. Total, seguirá conquistando cholitas.