La necesidad de mayor producción de gas cada día es más apremiante. Hace un año se anunció que una misión presidida por el Jefe de Estado realizaría un periplo por países petroleros árabes del Medio Oriente, con la finalidad de lograr inversiones de las empresas estatales de esos países en Bolivia. En esa ocasión se les aclaró que no había sentido para que una empresa estatal de esos países invierta en el nuestro. Por último, que probablemente se podría obtener algunas donaciones de dinero. Pero también se aclaró que dinero o fondos no significan inversión. Inversión para explotar recursos naturales quiere decir fondos o dinero, tecnología y capacidad gerencial. (Miranda P., Carlos, ´Cómo lograr inversiones´, La Razón, 2 de agosto de 2007).
Ese viaje no se realizó, pero este año sí. Esta vez ha sido más selectivo, sólo a Irán y Libia. O sea, a las casas de los ´dos chicos malos´ de esa conflictiva parte del mundo.
¿Por qué Irán? Bueno, ´lo cortés no quita lo valiente´. Estamos en deuda por la visita de su Presidente. Si esa visita ha sido orquestada por el comandante Chávez para irritar más a EEUU, eso se ha logrado con creces.
Lo cierto es que en pos de la seguridad energética, los países de Occidente están muy nerviosos con el desarrollo mundial del gigante ruso Gazprom. El gas ruso proporciona el 50% de la energía de Europa Oriental y el 30% de la Occidental. Entre las varias alternativas que están desarrollando, para liberarse o disminuir esa dependencia, está el retorno a la construcción de centrales eléctricas, termonucleares, habiéndose incrementado la demanda y los precios del uranio.
Por lo anterior, se especula que Irán piensa que en Bolivia existen yacimientos importantes de uranio, y que una vez obtenido el famoso ´Yellow Cake´, podría ser transportado por avión, no para generar electricidad sino para alimentar el programa de desarrollo nuclear de ese país, que está internacionalmente condenado. Interesante, pero poco probable. Si ese es el motivo del interés iraní, quizás sería mejor que cambien de consultor geológico. Pero, después de instalar la lechería en el altiplano, como han prometido.
En cuanto a Libia, también parece que ha habido una pequeña confusión. Qaddafi ha decidido reincorporarse a la comunidad internacional. Está pagando por los daños causados en los siniestros que ha reconocido su intervención, así como en los que se le atribuyen. También está reconociendo reclamos de compañías. Ya está acordado el retorno de la Exxon, la Standard Oil de los tiempos en los que Qaddafi derrocó al rey Idris. Como ´gran finale´, Libia y EEUU están reanudando relaciones diplomáticas. Tal es así, que si nuestro Presidente se demoraba un par de días más, hubiera compartido con la secretaria de Estado Condoleezza Rice, que visitó Libia y fue recibida por Qaddafi, luciendo todas sus galas, que hacen palidecer por modestas las caras vestimentas andinas de nuestro Mandatario.
Como la razón del viaje era búsqueda de inversiones, puede que Libia nos proporcione algunos fondos, pero en transferencia de tecnología más bien está en deuda con nosotros. Al mes del golpe de Qaddafi, en 1969, nosotros nacionalizamos Bolivian Gulf Oil Co. (Gulf). En esa ocasión, al igual que ahora, los equipos de perforación salieron del país en búsqueda de trabajo, y como las condiciones en Libia empezaban a ponerse difíciles para los norteamericanos, cuadrillas íntegras de bolivianos que manejaban equipos de perforación viajaron a Libia a continuar con los trabajos y entrenar a los nacionales. Más adelante, cuando EEUU rompió relaciones con Libia, ingenieros y operadores calificados también ayudaron a solucionar la falta de profesionales en su industria petrolera. Naturalmente que, como buenos bolivianos muy bien remunerados, no dejaron de volver a ver a la Virgen de Urukupiña o el Carnaval de Santa Cruz. Algunos se quedaron en España y, sin querer, pusieron las semillas del éxodo de sus connacionales de estos últimos años.
Pero lo anterior son confusiones afuera. Lo que realmente deja pasmados a todos son las confusiones en el país, en este sector tan importante para nuestra economía.
Mientras los altos dignatarios estaban de viaje, el presidente de YPFB, muy suelto de cuerpo, anunció que la entidad descubriría 100 TCF (TCF=1012 pies cúbicos) de reserva en los próximos cuatro años. Como estamos acostumbrados casi a cualquier cosa, nadie comentó las declaraciones. En el exterior están absolutamente asombrados. Los más cercanos se preguntan: ¿Y por qué no puede Bolivia cumplir su contrato con la Argentina, casi obligándolos a recurrir al LNG (gas natural líquido) importado de fuentes extra continentales? Y finalmente: ¿por qué Petrobras también está haciendo lo mismo?
Cuando escribo estas líneas, veo el Plan Estratégico del ex Ministro de Energía, ahora nuevamente de Planeamiento, que en una forma muy pintoresca llena una matriz de destinos de gas y reservas, partiendo de las reservas certificadas el 2006, y que fueron repudiadas por el entonces presidente de YPFB, justo cuando él era Ministro de Planeamiento. Además, siendo Ministro de Energía ha visto tres fallidas licitaciones para verificar reservas.
Todo lo anterior sucede teniendo 14 compañías con contratos, que no les obligan, pero tampoco se animan a invertir. Es una lástima que a nuestros viajeros en el Medio Oriente no les hubieran mencionado la célebre frase del jeque Yamani, ex ministro de Petróleo de Arabia Saudita, cuando la ola nacionalista barría Medio Oriente: ´Lo mejor es lograr buenos términos con las empresas, no tratar de correrlas, Estado-Empresa es una ligazón indisoluble como un matrimonio católico´.
*Carlos Miranda P. es ingeniero petrolero.
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