Antes de indicar a qué me voy a referir, quiero explicar de dónde sale esta pregunta. En realidad se trata de la contracción, en razón del reducido espacio para titular las columnas, de un eslogan publicitario —´¿De qué otra forma se lo tienen que decir?´— usado por un producto (Red-Off) que promete ´quitar el rojo del ojo´ al aplicárselo en el órgano de la vista cuando éste presenta aspecto sanguinolento. Me gusta esta cuña de escaso presupuesto porque en breve tiempo informa y convence de las bondades del mismo.
Descripción (por si no la recuerda): Aparece un ojo que en pocos segundos se torna completamente rojo; cuando ya parece que va a reventar el centro del órgano, toma la forma de sirena de ambulancia con su correspondiente ulular. Entonces, una voz en off hace tal pregunta, se muestra la aplicación de unas gotas, el globo ocular recupera su blancura y, finalmente, se anuncia el producto con la promesa.
Me parece que el desarrollo del ya largo conflicto entre la ´media luna´ y el Gobierno central se asemeja en gran medida al spot descrito y, si asociamos los ojos con las regiones en actitud de reclamo, podríamos decir que la sirena está ululando. El Gobierno tiene que elegir entre dejar que revienten —y con ello el país entero— o aplicar unas gotitas de sensatez que nos permitan, porque esta situación nos incumbe a todos, vivir en paz. Desgraciadamente parece que, a juzgar por la posición manifestada por el Presidente a tiempo de la escritura de estas líneas, saliéndose por la tangente al ordenar la expulsión del Embajador de EEUU, probablemente, para ganar los titulares de la prensa durante un día, ha optado por lo primero.
Progresivamente, yendo de lo suave a lo violento, los departamentos que se resisten al centralismo le han venido diciendo al Gobierno que éste respete la decisión democrática que tomaron para ir hacia su autonomía departamental. El Gobierno les respondió con represalias económicas y trato displicente para con sus autoridades. Una apretada relación del enrojecimiento del ojo es la siguiente:
18 de diciembre de 2005. Elección de prefectos por voto popular.
2 de julio de 2006. Referéndum por autonomías departamentales vinculante a la Asamblea Constituyente. Cuatro departamentos le dicen ´Sí´ a la autonomía. El oficialismo tuerce la decisión en texto de su proyecto de Constitución. En represalia, asalta el IDH de los departamentos.
6 de diciembre de 2007. La Asamblea Preautonómica aprueba ´en grande´ el estatuto autonómico de Santa Cruz.
4 de mayo a 29 de junio de 2008. Referendos por estatutos. Los cuatro departamentos los ratifican por amplia mayoría.
10 agosto de 2008. Revocatorio. Los cuatro gobernadores son ratificados.
Septiembre de 2008. Ante la indiferencia gubernamental, las regiones se desbordan. Se genera violencia. Se registra vandalismo. El Gobierno habla de ´golpe civil´
—¿cómo en octubre de 2003?—.
Mi lectura de estos acontecimientos se resume en la pregunta que parecen estar haciendo Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija (más Chuquisaca): ´Señores del MAS, ¿de qué otra forma se lo tenemos que decir?´.
*Puka Reyesvilla es docente universitario.
A esta herencia no renunciamos
Habían transcurrido apenas algunas horas desde ese 16 de julio en que los paceños decidieron constituir el primer gobierno de los libres en Sudamérica y una de las primeras medidas fue la de prohibir el insulto étnico, bajo pena de muerte.
El Síndrome de la Plaza Murillo
No le fue bien a Evo Morales en el referéndum. Aunque haya sido ratificado con el 67%. Lo advertimos oportunamente desde esta columna, provocando espanto en aquellos que se empeñan en seguir viendo al país con la miopía secular del Gobierno central.
Lacrimosa por un país en guerra
No me ninguneen si les confieso que con los años la sensibilidad se ha vuelto vitíligo doloroso en mi piel. Me sacó lágrimas mientras el Réquiem de Mozart acompañaba mi hilar líneas sobre el radialista Carlos Quispe Quispe
Radicalidad suicida
La radicalidad per se, plantear acciones de fuerza cuando éstas no responden a una estrategia de poder, es síntoma de debilitamiento y no de fortaleza.