Benedicto XVI condenó ayer en París el fanatismo y coincidió con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en reclamar un laicismo más abierto a la religión, en el primer día de una visita a Francia, la primera de su pontificado.
El Papa advirtió que la actual generación debe enfrentar “los extremos de la arbitrariedad subjetiva y del fanatismo fundamentalista”, en un discurso pronunciado esta tarde ante 700 intelectuales y académicos en el colegio medieval de los Bernardinos, dedicado a la relación entre la fe y la razón.
“Sería fatal si la cultura europea de hoy llegase a entender la libertad sólo como la falta total de vínculos y con esto favoreciese inevitablemente el fanatismo y la arbitrariedad”, sentenció.
Benedicto XVI retomó el concepto de “laicismo positivo”, acuñado por Sarkozy durante una visita al Vaticano en diciembre, para reclamar una “comprensión más abierta” de las relaciones entre Iglesia y Estado. “Usted, señor presidente, utilizó la expresión ‘laicismo positivo’ para designar esta comprensión más abierta”, afirmó, al apoyar la distancia tomada por Sarkozy de la tradición laica francesa. París, AFP