El caso del maletín amenaza a la relación entre Argentina y EEUU DIPLOMACIA • El decomiso de $us 800 mil en un maletín, el 4 de agosto en Buenos Aires, enviado por Caracas para apoyar la campaña de la ahora presidenta Cristina Fernández, desató un conflicto entre Argentina, EEUU y Venezuela.
EN VENEZUELA • Este es el edificio de la DISIP, sede del servicio de inteligencia de Venezuela, en Caracas. La toma fue presentada el 9 de septiembre de 2008, por la Fiscalía de Miami.
Una airada declaración de la Cancillería argentina asentó que "las relaciones maduras que deben existir entre Estados no pueden verse sino afectadas" ante lo que consideró una manipulación con "fines políticos subalternos" por parte de la Fiscalía en Miami y del estadounidense Buró Federal de Investigaciones (FBI).
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no dudó en declarar que se trata de "una nueva arremetida del imperio, que incluye planes de golpe de Estado y magnicidio, que montó un show con empresarios comprados y la complicidad de los pitiyanquis que quieren doblegar nuestra revolución, pero no lo lograrán".
¿Qué pasó? El 4 de agosto de 2007, autoridades del aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires decomisaron una maleta con $us 790.550 en efectivo portada por el venezolano-estadounidense Guido Antonini, pasajero de un vuelo privado contratado por la firma petrolera estatal argentina Enarsa proveniente de Caracas.
Antonini no fue detenido, porque las autoridades aduaneras argentinas en un principio entendieron que era una infracción, pasó a Uruguay, donde habría hecho negocios con la firma de viviendas Umissa, y llegó a EEUU, para sumirse en el hermetismo hasta que reapareció como estrella de un proceso judicial contra varios extranjeros.
Los acusados ante el tribunal de Miami son los empresarios Franklin Durán y Carlos Kauffman, el abogado Moisés Maiónica y el supuesto agente de inteligencia Antonio Cánchica, todos venezolanos, y el uruguayo Rodolfo Wanseele. Al aún prófugo Cánchica y a los otros cuatro, que están detenidos, se les imputa actuar ilegalmente como agentes de una potencia extranjera (Venezuela), para extorsionar a Antonini con el objeto de que encubriese el origen y destino de la maleta.
Antonini aceptó desde un principio colaborar con las autoridades estadounidenses y grabó sus conversaciones con los otros implicados, algunos viejos amigos suyos y compañeros en la afición por los coches de carrera. Maiónica, Kauffman y Wannseele se declararon culpables para obtener rebajas en sus penas.
Durán se proclamó inocente y las acusaciones en su contra, como los alegatos de su defensa, son un inmenso lago de imputaciones que salpican a líderes y funcionarios de los gobiernos de Argentina y Venezuela.
EEUU "parece que más que juzgar a unos agentes del Estado venezolano hace de este proceso un juicio sobre lo que han sido la revolución y la corrupción en la gestión que Chávez encabeza desde hace 10 años", observó el analista Orlando Ochoa.
La respuesta de Chávez supone avalar este planteamiento, pues desde que se inició el juicio, el martes 9, denunció el "show" de Miami, acusó a Washington de respaldar otro intento de asesinarlo y darle un golpe de Estado, se regocijó por el arribo de bombarderos rusos a bases venezolanas, y en un mitin, al grito de "ya basta, yanquis de mierda, váyanse al carajo", ordenó la expulsión del embajador de EEUU, Patrick Duddy.
¿Qué se ha "revelado" durante el juicio? (Si se ha de creer a unos y otros). Según Antonini, que la valija pertenecía a otro pasajero, Claudio Uberti, ex director del Órgano de Control de Concesiones Viales de Argentina y recaudador de fondos para las campañas de Fernández y de su esposo y predecesor, Néstor Kirchner. Según Maiónica, el dinero salió de las arcas del grupo estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y un asistente de su presidente y ministro de Energía, Rafael Ramírez, lo llevó hasta el avión que llegó a Buenos Aires.
Sacar $us 800.000 en efectivo sin declaración previa es un delito en Venezuela, donde rige un severo control cambiario que limita esos movimientos hasta $us 10.000, y su introducción en Argentina, tras la confiscación aduanera, dio paso a la intervención judicial y a la consecuente investigación por contrabando, pero un juez penal económico desechó ese cargo contra Uberti.
Argentina persigue a Antonini, a Diego Uzcátegui, antiguo directivo de PDVSA, y a su hijo del mismo nombre, quien también era pasajero del vuelo de la maleta. Quiere procesarlos por lavado de dinero, pero los pedidos de extradición no han sido atendidos, por lo que la Cancillería se quejó contra el juicio de Miami.
En tanto en Venezuela, la Fiscalía General demoró semanas en abrir un procedimiento del que no se ha informado nada, mientras lo ignoraban la Contraloría y el organismo que administra el control cambiario. "La investigación es larga, informaremos en su momento", dijo el jueves 11 la número dos de la Fiscalía, Iraida Alfonzo.
En Uruguay también lo relacionan a Antonini en un caso de presunto desvío de dinero, junto al argentino Alejandro Lagrenade, cabeza de la empresa Unión Metalúrgica Industrial del Sur S.A., destinataria frustrada al parecer de $us 23 millones adelantados por el Estado venezolano para comprar 12.000 viviendas, de las que despacharon 5.000 y se han armado 40.
La jueza Fanny Canessa, que lleva el caso, el cual podría consumir otros dos meses de investigaciones, ordenó levantar el secreto bancario de Antonini, Legranade y otras dos personas involucradas. Antonini y sus amigos, con quienes confronta en el tribunal de Miami, compartían negocios, aficiones y el gusto por la buena mesa, al punto de que la principal grabación mostrada hasta ahora por el fiscal Thomas Mulvihill se realizó subrepticiamente en un restaurante donde compartieron viandas y copas.
Ese día, 27 de agosto de 2007, ya Antonini actuaba por cuenta del FBI. Allí, los amigos le propusieron, según las grabaciones realizadas, encubrir el origen y destino de los fondos y le ofrecieron protección y asistencia de Caracas y de Buenos Aires.
Para el ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo, el caso es "una operación armada por el FBI para involucrar al Gobierno argentino y al de Venezuela", y creyó "lamentable que se tomen como verdaderas las palabras de tres delincuentes".
Antonini escribió una carta a Chávez —redactada por el FBI, según la defensa de Durán— pidiéndole dinero para sostener su posición en EEUU y entonces, según imputaciones, el Mandatario venezolano ordenó seguir el caso al jefe de su policía política.
Según esa versión, Cánchica, Maiónica, Kauffman y Durán siguieron, en sus conversaciones con Antonini, instrucciones del ex vicepresidente venezolano Jorge Rodríguez, de Henry Rangel Silva, jefe de la policía política, y del actual ministro del Interior y Justicia, Tarek El Aissami.
Antonini habría sido tentado para que fuese a Buenos Aires y se entregase, con la oferta de quedar libre en febrero pasado. "No podemos tomar el riesgo de que Cristina (Fernández) no gane", habría planteado Maiónica. "Si gana la oposición (argentina) eres el chivo expiatorio", comentaría Durán. A lo que Antonini replicó que, "si hablo, todo el mundo va a ir preso". Fernández y su esposo Kirchner tenían previsto visitar Caracas el próximo fin de semana, en camino a Nueva York para asistir a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, pero decidieron suprimir esa escala. Caracas, IPS