La Nueva Agenda de Seguridad en América Latina distingue la creación de una agenda interméstica en la cual los asuntos nacionales se vinculan con los internacionales, lográndose la evaporación de las fronteras entre las temáticas que afectan a los estados en lo doméstico y lo externo.
El contexto coyuntural, de una reiterada tensión entre las administraciones políticas de J. Evo Morales y George W. Bush que ha conducido a que ambos estados se amparen bajo el artículo 9 de la Convención de
Viena, y la advertencia del presidente Morales sobre la existencia de un informe de inteligencia que evidencia un inminente intento para derrocar su gobierno, han sido la motivación principal que llevó a que la presidenta pro tempore de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), la Jefa de Estado chilena, Michelle Bachelet, convocara en el Palacio de la Moneda a una reunión de emergencia que permita a Bolivia ´encontrar concordia y estabilidad democrática´.
En el marco del último capítulo de una serie de incidentes diplomáticos que han venido caracterizando nuestras relaciones bilaterales con Estados Unidos de Norteamérica, la realidad boliviana ha desbordado nuestra territorialidad y ha puesto en mesa la imperiosa necesidad de tratar la compleja coyuntura política en Bolivia dentro de una agenda interméstica. Y así, ante la mirada de l@s presidentes de la región, del Canciller peruano y del Secretario General de la OEA, se dialogó en Santiago en el afán de velar por el respeto a la institucionalidad y constitucionalidad de un gobierno legitimado vía referéndum.
En el citado marco de preocupaciones de países amigos y ante las repercusiones internacionales emitidas en torno a la situación política en nuestro país, cabe recalcar la solicitud escrita enviada por los gobernadores de la denominada ´media luna´ para asistir como bloque a la reunión de Unasur. La solicitud conlleva un intento por demostrar la preocupación ante una campaña internacional que busca deslegitimar la demanda autonómica y muestra a este movimiento regional como antidemocrático y separatista. Y si bien el citado pedido ha sido considerado ´sin asidero´, puesto que se trató de una reunión sólo de jefes de Estado, como ciudadana boliviana considero que sería muy útil que los presidentes sudamericanos tengan la posibilidad de escuchar a ambos involucrados en el conflicto y, por ende, conozcan la realidad de ambas partes.
De esa manera se reconocería la voluntad de Unasur por mantener el equilibrio democrático en la región, incentivando una negociación interna que reivindique valores universales de carácter democrático: equidad, concertación, igualdad, participación, tolerancia, pluralismo, interculturalidad, apertura, diálogo y otros.
En concreto, más allá de oficiosas declaraciones, nuestros gobernantes —nacionales y regionales— deben estar conscientes de que las circunstancias ameritan capitalizar errores pasados y que si bien es muy importante la actitud de Unasur hacia Bolivia, lo es más la actitud democrática de Bolivia hacia todas sus regiones.
*Mariella Pereyra O. es cientista política.
Una declaración equilibrada
Recibí desde Bolivia la Declaración del Tribunal Nacional de Ética Periodística, órgano de autorregulación del sector. Rara vez he leído un documento tan claro y equilibrado como éste: sin divagaciones
Pando ensangrentado
Dicen que la cuerda se rompe por el lugar más delgado y según los estrategas del Gobierno, para frenar el ímpetu de las regiones autonómicas, había que empezar por Pando.
Entender la marginación
Mucho se discute en los medios de comunicación y en el cotidiano vivir de la división de nuestro país con afirmaciones y conjeturas en torno a la existencia de actores internos y externos que maniobran la destrucción de éste