El prelado Camille Perl, secretario de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”, ha denunciado que son muchos los obispos que están obstaculizando la celebración de la misa en latín.
El secretario de la comisión cuyo objetivo es facilitar el retorno a la Iglesia católica de los seguidores del cismático arzobispo francés Marcel Lefebvre hizo estas manifestaciones en un convenio celebrado en el Vaticano sobre el “motu propio” (documento) “Summorum Pontificum” de Benedicto XVI que facilita la celebración de la misa en latín, cuando se cumple un año de su entrada en vigor.
“En Italia la mayoría de los obispos, con admirables excepciones han puesto obstáculos a la aplicación del motu propio sobre la misa en latín y lo mismo se puede decir de los numerosos superiores generales (de congregaciones) que han prohibido a sus sacerdotes oficiar misa en latín”, denunció Perl, según el portal católico italiano Petrus. Agregó que en Alemania la Conferencia Episcopal ha publicado unas normas “tan burocráticas que hacen difícil aplia el motu propio”.
Según el prelado, las peticiones para celebrar misas en latín provienen, sobre todo, de Gran Bretaña, Canadá, EEUU y Australia y también de Francia. El problema, según precisó, es la escasez de sacerdotes que sepan latín. Ciudad del Vaticano