La familia del poeta Federico García Lorca, fusilado en los primeros días de la Guerra Civil española (1936-1939), anunció ayer que acepta que se abra la fosa común donde están los restos del poeta y de otros tres hombres.
Laura García Lorca, sobrina nieta del poeta, aseguró que la familia no pondrá objeción a la apertura de la fosa, si así lo estima necesario la justicia española, pero reiteró que siguen siendo “reacios” a que se remueva el lugar donde yace el poeta.
El pronunciamiento llega una semana después de que la familia de Dióscoro Galindo, el maestro asesinado y enterrado junto al poeta, formalizara ante la Audiencia Nacional su petición de que se exhumen sus restos.
La exhumación de los restos de García Lorca es vital para casos de desaparecidos en la Guerra Civil. Granada (España), EFE