No se puede mentir con la música, dicen Los de Salta El cuarteto de música folklórica argentina comparte escenario con Los cantores de Quilla Huasi. Hoy en Bingo Bahití y mañana en el hotel Europa.
EL CUARTETO • Carlos Alfredo Palacios, Francisco Berríos, Gerardo Dennis y Óscar Pierretti son los actuales integrantes.
Para Carlos Palacios, el director del grupo folklórico argentino Los de Salta, “cantar en Bolivia es una alegría, siempre nos hacen sentir como en casa”, dice. Esa alegría se repetirá hoy (Bingo Bahití) y mañana (hotel Europa) cuando el cuarteto protagonice dos Noches de zamba, con sus compatriotas Los Cantores de Quilla Huasi.
A punto de cumplir medio siglo de trayectoria, el director de Los de Salta habla con La Razón de su pasión por el folklore.
¿Qué significa dirigir una institución como Los de Salta? Cumplir 50 años es una mochila pesadita porque implica la responsabilidad de mantener una ética, una disciplina. Los de Salta han sido como un equipo de fútbol, ahora ya no están los cuatro fundadores, dos de ellos desde el cielo están monitoreando a los que entramos después.
¿Cuál es el secreto para mantenerse 50 años en vigencia? Esto no tiene secretos: lo que tiene es una conducta de tesón, ética, disciplina y respeto por el público y por el folklore, porque estamos convencidos de que no se puede mentir con la música.
¿Cuál es su evaluación del actual folklore argentino? Yo lo veo más pujante que unos años atrás; hay una pléyade de gente joven que está haciendo lindas cosas y tiene que suceder porque cuando la gente de cierta trayectoria deje de cantar no puede quedar un espacio vacío. El eterno problema es lograr más difusión en los medios.
¿Cómo eligieron los temas bolivianos que han grabado en sus 46 discos? Temas como Palmeras o el huayñito Dos palomitas nos han dado disco de oro en Bolivia, un orgullo. Para grabar una canción debe gustarnos por su letra y por su música. Respetamos mucho la canción y su poesía.
¿Cómo es el público boliviano? Sólo puedo dar gracias por el público boliviano. La última vez que fuimos se me acercó una señora mayor y mientras acariciaba mi poncho salteño decía: “Qué lindo que estén aquí”. ¿Sabes qué lindo es eso no sólo para un artista sino para cualquier ser humano?