El papa Benedicto XVI denunció ayer la “facilidad” con la que se propone el divorcio a parejas en crisis casadas por la Iglesia, “olvidando que el hombre no puede separar lo que Dios ha unido”.
El Pontífice lo manifestó ante los miembros del Movimiento “Retrouvaille” (Reencuentro), cuyo objetivo es ayudar a los matrimonios en crisis, a los que recibió en la residencia de Castel Gandolfo, al sur de Roma, ante los que señaló que en la sociedad actual las separaciones y el divorcio se han convertido en una “emergencia”.
Tras resaltar la labor de este movimiento, creado por la pareja canadiense Guy y Jeannine Beland en 1977, en favor de los matrimonios en crisis, Benedicto XVI dijo que la crisis conyugal, “las serias y graves”, constituyen una realidad de dos caras.
“De una parte se presenta como un fracaso, como la prueba de que el sueño se ha acabado y se ha transformado en una pesadilla y no hay nada que hacer. Ésa es la cara negativa, pero hay otra que no vemos y Dios sí. Cada crisis es el pase a una nueva fase de la vida”, manifestó. Roma, EFE