La oposición en Ecuador, que preconiza el No a la nueva Carta Magna que impulsa el Ejecutivo, tiene hoy, día del referéndum constitucional, una de las últimas oportunidades para frenar ese proyecto que considera “estatista” y rayano en lo “dictatorial”. Aunque el presidente Rafael Correa lo niega y desafía a sus detractores a que lo venzan en las urnas, la oposición dice que el Mandatario ha aprovechado una coyuntura política especial para seducir a la gente con su proyecto de tintes izquierdistas. Tras más de una década de sobresaltos institucionales, sazonada con derrocamientos presidenciales y elecciones recurrentes, más de nueve millones de ecuatorianos están facultados para aprobar o rechazar este domingo en las urnas el proyecto de nueva Constitución. Si el proyecto de Constitución es aprobado, todas las autoridades públicas deberán ser elegidas con el nuevo orden legal, incluido Correa, que ya puso a disposición su cargo ante la Asamblea Constituyente, de plenos poderes, que le encargó seguir en la Presidencia. La oposición también teme que, si se mantiene la tendencia electoral que aparentemente favorece a Correa, el Mandatario, que ya lleva 20 meses en el ejercicio del poder, tenga todo el poder para hacer “lo que le dé la gana”, a criterio de uno de sus principales detractores, el ex presidente Lucio Gutiérrez. Líder del Partido Sociedad Patriótica, Gutiérrez asegura que el proyecto de nueva Constitución es un “mamotreto, hecho a la medida” de Correa, que le permitirá “perpetuarse en el poder”, aunque el proyecto sólo fija una reelección inmediata, dos períodos de cuatro años. Quito, EFE