El legendario actor Paul Newman, irreverente ícono de Hollywood y protagonista de películas como The color of money y Butch Cassidy and the Sundance Kid, murió ayer a los 83 años, víctima de un cáncer de pulmón. Fumador empedernido, Newman reveló que padecía un tumor en el mes de junio, una enfermedad contra la que luchó, pero que le ganó la batalla la pasada madrugada, dijo su representante, Jeff Sanderson. En el momento de su fallecimiento el actor estuvo acompañado por sus familiares y amigos íntimos en su casa de Westport (Connecticut, EEUU). "Su muerte fue privada y discreta del mismo modo que había sido su vida. Fue un artista humilde que nunca pensó en sí mismo como 'grande'", según el comunicado de la familia hecho público ayer. A pesar de su atractivo físico y su talento interpretativo, Newman no se dejó arrastrar por los halagos de Hollywood. Su trabajo como actor sólo le reportó un Óscar (The color of money, 1986), aunque resultó nominado en 10 ocasiones y obtuvo otras dos estatuillas, una de carácter honorífico, en 1987, y otra por su labor humanitaria, en 1995. La actuación fue una pasión que este guapo de ojos azules compaginó con su afición a las carreras de automóviles, la mejor manera que conocía para "escaparse de toda la basura de Hollywood", según sus propias palabras, y con su carrera como empresario filantrópico. Hombre de familia, sus 50 años de matrimonio con la actriz Joanne Woodward, con la que tuvo tres hijas, convirtieron a la pareja en una rara excepción en el mundo de las relaciones sentimentales de parejas cinematográficas. El actor tuvo otros tres hijos de su primeras nupcias con Jacqueline Witte, con la que pasó por el altar en 1949. Su único hijo varón, Scott, murió de una sobredosis en 1978, lo que fue un golpe enorme para Newman, que creó en su memoria el Scott Newman Center, para la prevención del uso de drogas. No fue hasta después de la II Guerra Mundial, en la que sirvió en la marina como operador de radio, cuando un joven Newman debutó en el espectáculo. Luego de estudiar interpretación en New Haven y Nueva York, debutó en Broadway y de ahí saltó al cine, donde impactó con su papel como el boxeador Rocky Graziano en el filme Somebody up there likes me (1956). En su haber hay una larga lista de filmes que marcaron una época como Exodus (1960), The Prize (1963), Harper (1966) o Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969). Dirigió Rachel, Rachel (1968), que logró candidaturas al Oscar a la mejor película y a la mejor actriz, y The effect of gamma rays (1972), entre otros. Su último trabajo fue prestar su voz a un automóvil animado de Cars el 2006. Entonces declaró sentirse "agradecido de las cosas” que había regalado la vida. Los Ángeles (EE.UU.), EFE