En espera del cónsul general de Chile en Bolivia, Roberto Ibarra García, los invitados se fueron acomodando alrededor de los jardines de su residencia en La Paz para conmemorar la fiesta patria de ese país. Una variedad de los mejores vinos chilenos se ofrecieron a los asistentes mientras éstos disfrutaban de la compañía de los residentes de ese país y departían agradables conversaciones con los diplomáticos, las distintas autoridades de gobierno y otros invitados. Las notas del Himno Nacional de Bolivia y Chile dieron inicio a este acto diplomático. “Pido disculpas por no haber estado aquí para recibirlos...”, comenzó su discurso el anfitrión recién llegado de la ciudad de Cochabamba, donde participaba de la mesa de diálogo que se daba entre el Gobierno boliviano y la oposición. “Es una feliz coincidencia que la fiesta de Chile se desarrolle con el inicio de un acto que llena de esperanzas al Gobierno de mí país, ya que nuestro mayor deseo es ver una Bolivia unida progresando en la democracia para el bienestar de todo su pueblo y entregando su valioso aporte al proceso de integración sudamericana”, enfatizó Ibarra. El anfitrión comentó que hoy ambos países comparten unas muy positivas relaciones bilaterales. Mencionó también que lo mejor que le puede pasar a Chile —como lo señaló la mandataria Michelle Bachelet—es que a Bolivia le vaya bien. “Asiento un voto ferviente por ello. Quiero pedirles que me acompañen, en un brindis, por el creciente fortalecimiento de los vínculos de hermandad entre Bolivia y Chile”, agregó. Tres encuentros presidenciales, tres de cancilleres y otros tantos que incluyeron a los ministros de Cultura, Defensa, Salud, Obras Públicas y Trabajo, dan cuenta de la fluidez que han alcanzado los contactos a nivel de los poderes Ejecutivo de ambos países. Los invitados disfrutaron de un almuerzo buffet que presentaba lo mejor de la comida chilena y su peculiar sazón.