Generaciones se han formado en La Paz bajo el amparo de la clefa FAMILIAS • Un círculo vicioso rodea a los adictos. Los padres pasan su vicio a sus hijos. A ellos se suman menores que abandonaron su hogar.
Las familias de los adictos a los inhalantes que habitan en las arterias de la ciudad de La Paz están conformadas al menos por cinco personas. Los padres pasan a sus hijos su adicción, y muy pocos de ellos, una vez alcanzada la adultez, logran romper con este círculo vicioso.
“Ya no hablamos de niños y niñas en la calle, hablamos de familias enteras que viven en ella y que consumen inhalantes (clefa, thinner y otros estimulantes). Esto está asociado a la crisis económica que vive ahora el país desde hace mucho tiempo, que hace que los niños sean una forma de estrategia de sobrevivencia dentro de la misma familia”, señaló Marco Antonio Girá, director de la Defensoría de la Niñez del municipio de La Paz.
En esa línea, Claudia Gonzales, directoria de la Fundación de niños Alalay, explicó que la mayoría de los niños que actualmente viven en las calles son la segunda generación de adictos.
“Es un círculo vicioso, nosotros rescatamos a un bebé pero al poco tiempo ya nace otro y otro y otro; es de nunca acabar, los bebés siguen naciendo con la misma suerte”, manifestó Gonzales.
Pero además, a estas comunidades nómadas se suman niños que abandonan sus hogares.
Girá explicó a La Razón que cuando un niño llega a vivir en la calle se debe principalmente a dos factores. El primero porque salió de su familia de origen para trabajar o escapó por ser explotado o maltratado físicamente en su hogar. Y el segundo radica en que nació en la calle y, lamentablemente, ése es el único futuro que le espera a corto plazo. No conoce otra forma de vida.
“Muchos de ellos (niños) han salido empujados a las calles, especialmente a tener actividades como lustrar zapatos, vender pastillas. Muchos de ellos, conocedores de que pueden autosostenerse, ya no retornan a sus hogares donde son víctimas de golpes, explotación. Conforme pasa el tiempo, sienten lo duro que es la calle y no tienen que comer o dónde dormir, por eso inhalan clefa o thinner”, agregó.