En la ciudad de Cochabamba habitan más de 600 niños y adolescentes en las calles, son los denominados “polillas”. La mayoría tiene hijos a partir de los 13 años; los precoces padres se ven obligados a cometer delitos para dar el sustento a sus bebés.
Con la ropa sucia, somnolientos y acompañados muchas veces por jaurías de perros, los “polillas” acuden a lugares de comercio o de alto tráfico vehicular para pedir alimentos o dinero. Muchos son conocidos por las comerciantes quienes les dan comida a cambio de botar basura.
Por las noches, sin embargo, aprovechan la oscuridad para asaltar a los transeúntes. La Policía halló debajo de los puentes, donde hacen precarias viviendas, artículos robados que van desde carteras hasta motocicletas.
“Los que ya son papás asumen responsabilidades. Algunos priorizan al bebé antes que el consumo de clefa o alcohol y procuran dinero para darles de comer a los hijos. Las mujeres son las que más se preocupan por sus niños y prefieren comprar leche antes que droga”, informó Hernán Ayzama, director de la Unidad de Justicia Juvenil, Rehabilitación y Apoyo Educativo, del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) de Cochabamba.
Ayzama contó que en operativos de rescate intentaron alejar a los recién nacidos de sus madres. “Ellas no se separan de sus hijos, por lo que prefieren un hogar de acogida antes que perder al bebé. Los niños no se resisten a ser rescatados de las calles”.
Apuntó que, lamentablemente, muchos de los niños que habitan las calles cochabambinas no alcanzarán la edad adulta. “Hemos visto que los que no tuvieron una oportunidad (de salir de las calles) terminaron muertos o encerrados en penales”.
Para Ayzama la aparición de los menores en las calles es el resultado de la migración y de la ruptura familiar. “La violencia intrafamiliar, la presencia de un padrastro o madrastra que maltratan y el fracaso escolar provocaron que los menores escapen de los hogares y encuentren albergue en la calle. Allí forjan una nueva generación´.
Según datos del Sedeges, los “polillas” no asisten a la escuela, algunos son analfabetos y, al no tener quién los mantenga, se dedican a la delincuencia para sobrevivir. Los más adultos están en las avenidas limpiando parabrisas a cambio de una moneda.
Ayzama dice que la inhalación de clefa y su consumo acompañan la etapa depresiva de los menores. “Los mayores consumen alcohol, pero los niños consumen clefa para olvidar lo que han vivido”. Redacción Cochabamba
DETALLES
Población • Según datos del Sedeges, en Cochabamba hay más de 600 niños que viven en las calles. Luchan contra el hambre inhalando clefa.
Sobrevivencia • Algunos niños son conocidos, por lo que la gente les da comida. Otros buscan ganarse unas monedas trabajando.
Policía • En operativos policiales se encontraron carteras, celulares, bicicletas y hasta motocicletas que son robadas en las noches por “polillas”.