Las probabilidades de que los recién nacidos lleguen al primer año de vida son mínimas, debido a las enfermedades a las que están expuestos por la mala alimentación, el contacto con las drogas y su permanencia en las calles.
“Los bebés sobreviven con tecito o cafecito, pero la mayoría no llega a los dos o tres meses de vida; mueren afectados por enfermedades como la neumonía o la diarrea, afecciones éstas que se dan en las calles”, explicó Claudia Gonzales, directora de la Fundación de niños Alalay.
Al respecto, Marco Antonio Girá, director de la Defensoría de la Niñez de La Paz, dijo que los menores no reciben la atención médica necesaria y que los padres no conocen las vacunas que los protegerían de afecciones.
Gonzales añadió que existen niñas y adolescentes que deben cambiar de parejas constantemente para sentirse protegidas dentro del grupo. En muchos casos, “sus padres las envían a prostituirse para obtener dinero. Son vulnerables a contraer enfermedades de transmisión sexual”.