El Congreso de EEUU aprobó una ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (ATPDEA, en sus siglas en inglés) por un año para Colombia, Perú y Ecuador, y por seis meses para Bolivia.
El caso de Ecuador debe ser revisado a los seis meses, en tanto que el de Bolivia sigue a expensas del presidente George W. Bush, quien anteriormente adelantó su veto a este país por el supuesto incumplimiento en la cooperación de la lucha contra el narcotráfico. Entretanto, el futuro de las exportaciones de textiles bolivianos, que todavía gozan de aquella ventaja arancelaria, pende de un hilo.
Para el gobierno de Evo Morales, la incidencia del ATPDEA no es tan grande como la muestra el sector de los exportadores. La cuestión es que, en las últimas dos semanas, la población ha escuchado hablar de cifras tan disímiles, como que entre 5.000 y 50.000 empleos estarían en riesgo en Bolivia con la medida de la Administración de Bush.
No están solamente en La Paz y El Alto las empresas que exportan textiles a EEUU con la ventaja del ATPDEA.
El presidente Evo Morales dejó en claro que Bolivia no se pondrá de rodillas para que EEUU cambie una decisión. Es más importante la dignidad, aseveró.
Más allá de la posición ideológica del país, lo que corresponde ahora es revisar con cuidado y seriedad la política de promoción de exportaciones. Bolivia no puede exportar textiles sólo a países que no le cobran aranceles, pues eso significa competir en desigualdad de condiciones.
Si Brasil ha ofrecido, por boca de su presidente, Lula da Silva, abrir ese gran mercado a los productos bolivianos, sólo falta que esa promesa se convierta en un acuerdo formal. La gestión debe ser realizada por Bolivia.
La otra posibilidad es Venezuela. Según el IBCE, el año pasado, ese país le compró a Colombia 735 millones de dólares en confecciones textiles y, al Perú, 354 millones. A Bolivia, apenas dos millones de dólares.
Pero, en lo inmediato, en tanto se buscan mercados, lo más sensato sería que el Gobierno revise su política antinarcóticos.
La suspensión del ATPDEA, según los expertos, podría estar a la vuelta de la esquina. Depende del presidente Bush.