Candidatos de partidos aliados al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fueron los principales triunfadores en los comicios de ayer, en los que resultaron elegidos más de 5.000 alcaldes y 50.000 concejales.
Lula goza de una popularidad cercana al 80% y durante la campaña ni siquiera los postulantes de partidos opositores se atrevieron a criticarlo por miedo a perder el favor de los electores.
El pragmatismo político e ideológico de Lula se ha profundizado en su segundo mandato, en el que dejó en segundo plano a su histórico Partido de los Trabajadores (PT), cuyos aspirantes se perfilan como ganadores en un tercio de las 30 mayores ciudades del país, número similar al del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1994-2002), permanece hoy como la principal fuerza opositora nacional con un importante número de electos.
Sin embargo, en la mayoría de las ciudades capitales de los 26 estados brasileños los alcaldes serán definidos en una segunda vuelta el 26 de octubre.
Pero, buena parte de los aliados del Gobierno federal logró seguir en baza y ya preparan estrategias para dentro de tres semanas, por lo que comenzaron a buscar los votos huérfanos de los candidatos perdedores.
Con un pequeño retraso, el Tribunal Superior Electoral (TSE) divulgó los resultados de estos comicios que son el primer borrador para el rediseño del mapa político del país, con miras a las elecciones presidencial y de gobernadores del 2010.
En Sao Paulo y Río de Janeiro, las dos principales metrópolis, dominadas por adversarios de Lula, no hubo un claro ganador. En Sao Paulo el actual alcalde, Gilberto Kassab, alcanzó el 35% de los votos. Río Janeiro, EFE