Este documento puede ayudar a encontrar las raíces de algunos problemas que nos impiden avanzar como país... He leído con mucho agrado el estudio Cultura Política de la Democracia en Bolivia – 2008, al que considero un documento serio y de alto nivel técnico, preparado por Latin American Public Opinion Project (LAPOP) y presentado recientemente en el país.
El equipo analítico de profesionales que prepararon el estudio fue liderado por el Dr. Mitchell A. Seligson, Ph.D., profesor de Ciencia Política de la Universidad de Vanderbilt. Dicho estudio es parte de un programa de investigaciones que esa universidad viene llevando a cabo desde hace más de 20 años. La obra en cuestión es la sexta de una serie que se inició en 1998, de manera que permita hacer comparaciones a través del tiempo así como también con los estudios realizados por LAPOP en 21 países, hasta el año 2008.
Dado el hecho de que este estudio abarca más de 10 temas, respaldados por docenas de cuadros estadísticos, que son esenciales para entender mejor los procesos políticos, culturales y sociales de Bolivia y teniendo presente el reducido espacio disponible para emitir una opinión a profundidad, he optado por hacer un resumen de algunos temas relevantes. El estudio presenta los resultados de numerosas encuestas sobre varios temas de actualidad relacionados con la cultura política boliviana. Las encuestas se realizaron entre febrero y marzo del 2008, sobre una muestra representativa de la población en edad de votar de más de 3.000 personas.
El estudio se basa en cinco indicadores fundamentales que son claves para la salud de la democracia: a) El apoyo a la democracia como la mejor forma de gobierno; b) El apoyo al derecho de participación de los ciudadanos; c) El apoyo a su derecho de oposición (o tolerancia política); d) La creencia en la legitimidad de las instituciones políticas; y, e) La confianza entre las personas que viven en una misma comunidad, como medida de capital social. En síntesis, “los bolivianos tienen una relación relativamente sólida y saludable con las instituciones estatales, mientras que las relaciones entre ciudadanos aparecen marcadas por la intolerancia y la baja confianza entre sí”.
La estabilidad democrática en Bolivia es un tema que está muy bien tratado en el estudio. Se afirma que un buen gobierno constituye la mejor manera para consolidar y profundizar una “democracia estable”, que es el elemento clave para un proceso por el cual los gobiernos resuelven los problemas que amenazan a sus sistemas políticos. En una democracia estable, la mayoría puede tomar decisiones que sean apropiadas siempre que estén acompañadas de una consideración efectiva a los derechos de las minorías. Esta combinación de atributos está vista como la esencia fundamental de la democracia.
Se aborda también el tema de las autonomías departamentales y el proyecto de la Constitución Política del MAS. En ambos casos, el documento considera que existe una relación fuerte en torno a los dos temas y la “confianza”, tanto en las prefecturas como en el Gobierno, para lograr la solución de los temas en debate, lo que pasa por la negociación política entre líderes y dirigentes políticos. También se ofrece un valioso análisis político, social y cultural, rico en ideas y recomendaciones para resolver los grandes problemas que afectan al país y que frecuentemente se reflejan en el desaliento, frustración y desesperanza de los ciudadanos.
A la luz de los hallazgos, resulta evidente que la democracia no tiene mucho significado para los pobres. Es que la democracia política, por sí misma, no asegura el logro del desarrollo económico y social. Este documento puede ayudar a encontrar las raíces de algunos problemas que nos impiden avanzar como país, hacia el desarrollo con equidad e igualdad. En efecto, el estudio ha logrado identificar otros problemas tales como los vinculados con el empleo, la corrupción, la pobreza, la discriminación, la intolerancia, la fragmentación social y la marginalidad.
Con datos precisos, expone de forma manifiesta que la ley no llega a todos por igual y que el Estado de Derecho no rige en vastos espacios del territorio nacional. Los indígenas y los sectores marginales no son tratados en condiciones de igualdad por algunos organismos estatales, por ejemplo. Vale decir que pone en evidencia la existencia de una especie de subdesarrollo de la sociedad civil que no se siente parte de la democracia, porque no se le reconocen sus derechos y obligaciones.
Recomiendo la lectura de los 10 capítulos que componen este estudio, al abarcar con suficiencia los más importantes temas de la realidad boliviana y constituirse así en un valioso aporte para interpretar los temas más importantes de la vida institucional del país.
Queda tan sólo esperar que este estudio pueda ser un instrumento útil para gobernantes y gobernados, así como para que el investigador social, cultural o político obtenga una visión fresca de la realidad de nuestra patria.
*Lucio Paz R. es economista. Varias veces ministro de Estado. Ex funcionario del BID en Washington.
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