Ocupados como están los actores políticos discutiendo si Bolivia se dividirá en 36 o sólo en dos, las declaraciones del coronelísimo Chávez sobre sus planes en materia de provisión de gas a Argentina, Brasil, Chile y Uruguay han pasado prácticamente desapercibidas. Y sin embargo, lo que el virtual apoderado nacional ha confirmado, en forma de que no se preste a confusiones, es que no cejará hasta que Venezuela cope los mercados de exportación de gas de Bolivia, ya no mediante el proyecto del gasoducto del sur, sino por intermedio de un polo gasífero en el estado Sucre desde donde se exportará GLP hacia plantas de regasificación en Brasil y Argentina que ya se están construyendo. Sin que ninguno de los rentados bravucones que amenazaban con cercar al Congreso se den por enterados, el embajador argentino en La Paz ha confirmado la intención de su país de comprar gas a Venezuela.
En otras palabras, a cinco años de la “guerra del gas”, Chávez hará para Venezuela lo que el malhadado presidente Sánchez de Lozada tuvo la intención de hacer para Bolivia. Cinco años después de que el oficialismo de hoy desatara el octubre paceño con las mismas tácticas que luego emplearía en Cochabamba, Sucre, Tarija, Santa Cruz y Pando, luego de que impulsados por su discurso embustero decenas de paceños ofrendaran su vida, no sólo hemos perdido los mercados de ultramar, las inversiones, la credibilidad y la regularidad en la provisión doméstica, sino que perderemos también nuestros mercados tradicionales, habiendo pasado de hipotético centro energético de la región a hazmerreír mundial, de 65 pozos explorados en 1998 a uno el 2008, y a subvencionar las economías vecinas a través del contrabando de hidrocarburos.
Las reiteradas declaraciones de Chávez y las acciones que ya ha tomado responden, sin ambages, a quienes todavía mantenían alguna duda sobre las verdaderas razones por las que el Presidente venezolano mantiene esa colonial relación obsesiva con Evo Morales y su régimen.
A cambio de monedas, avión y seguridad para S.E., el Programa Evo Cumple y otras chucherías, como lo hicieron los conquistadores españoles que regalaban espejos y baratijas a algunos de los indígenas que traicionaban a los suyos, Chávez ha adquirido la suficiente capacidad de acción en Bolivia como para lograr destruirla desde adentro, a fin de arrebatarle sus mercados de gas y monopolizar la provisión energética de América del Sur. Su estrategia es la generación de “uno o cien Vietnams”, sobre lo que ha sido explícito y reiterativo, y la eliminación política y el infamante linchamiento propagandístico de quienes pudiesen oponerse, así sea que como Leopoldo Fernández sean autoridades elegidas y ratificadas por el voto y en contra de las cuales no hay más que una inescrupulosa puesta en escena.
A este designio siniestro se han prestado activamente los que, desde el Presidente y el Vicepresidente, han prevaricado de su condición de bolivianos a pesar de haber jurado defender la Constitución y las leyes y han optado por la felonía y la traición. No es de extrañarse que estén dispuestos a todo con tal de forzar la aprobación de una seudo Constitución que acabe con la república.
*Luis Eduardo Siles es politólogo.
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