En el siglo pasado, la humanidad ha sido testigo del desarrollo impresionante de los medios de comunicación de masas, además vistos como instrumentos estratégicos al momento de conseguir objetivos políticos, económicos o de cualquier otra índole.
En este sentido, Paul Joseph Goebbels fue el maestro alemán de la propaganda, porque tuvo la capacidad de controlar todo el aparato de prensa de un país, de establecer mensajes repetitivos que se internalizaran en las mentes de los receptores provocando efectos deseados y, sobre todo, de desinformar o simplemente esconder información. Sin duda alguna fue un artista de la propaganda.
En este sentido la comunicación social, desde su perspectiva de la propaganda, ha tomado como principios generales las metodologías aplicadas por el maestro alemán. Y Bolivia no es la excepción. En los últimos dos años, el pueblo boliviano ha sido testigo de cómo se han utilizado los medios de comunicación y manipulado la información según los intereses buscados.
Con respecto a los hechos de Pando, se ha acusado al gobierno de Morales de haber trucado un spot, lo cual ha provocado dudas, pero lo cierto es que hay vidas humanas que se perdieron. Por su parte, el Gobierno y todo su aparato propagandístico han puesto sus esfuerzos en contrarrestar la duda generada por la contrapropaganda sobre lo ocurrido.
Estamos recibiendo tanta información que hemos caído en lo que se denomina un fenómeno “entrópico de la comunicación”: el Gobierno, con spots y testimonios de campesinos que estuvieron en el lugar; y la oposición, desmintiendo las versiones gubernamentales y mostrando imágenes —más su versión— de quiénes comenzaron todo este escenario sangriento.
Aquel fenómeno comunicacional provoca un caos y termina confundiendo más, antes que dando luces en el esclarecimiento de los hechos. Pero, además, todos los mensajes, de los dos bandos, tienen la característica de exacerbar las diferencias entre los bolivianos.
Hasta aquí podemos decir que hubo una masacre, pero no podemos negar que también hubo enfrentamiento. Ahora, la justicia boliviana tiene que encargarse de encontrar a los culpables y alejarse de toda subjetividad, buscando la información más objetiva posible en los documentos audiovisuales parcializados que estamos recibiendo diariamente como evidencia de lo ocurrido en Pando.
Esto es parte del legado del maestro alemán. Estamos siendo testigos de cómo los “Goebbels criollos”, tanto los del Gobierno como los de la oposición, utilizan las lecciones de su maestro y todos los recursos comunicacionales posibles para confundir a la población y conseguir sus objetivos políticos y económicos.
Los “Goebbels” criollos
En el siglo pasado, la humanidad ha sido testigo del desarrollo impresionante de los medios de comunicación de masas, además vistos como instrumentos estratégicos al momento de conseguir objetivos políticos, económicos o de cualquier otra índole
La Constituyente “originaria”
Cuando a finales del año pasado se decretó el triste fin de la Asamblea Constituyente, no sospechábamos cuánto escarnio todavía iban a realizar los políticos con la insepulta.
El último escenario
Tras la culminación del diálogo entre Gobierno y Prefectos sin la firma de un acuerdo, en todo el país se percibe un clima tenso