En los postulados de política exterior de los países andinos y en sus líneas de prioridad internacional se advierten una escasa identidad, débil cooperación subregional y una serie de dinámicas contradictorias en sus relaciones bilaterales debido al peso de la agenda bilateral norteamericana, a nuevos escenarios político-económicos mundiales, a la recurrencia de conflictos territoriales, y a tensiones interestatales en temas de defensa nacional, entre otros.
Dada la ausencia de una política común entre los estados de la subregión, se advierte la necesidad de contraponer a la unidimensionalidad en asuntos de seguridad, acuerdos multilaterales que garanticen el principio de cooperación y confianza mutua como fundamento de alianzas y acciones de seguridad colectiva y de políticas de seguridad y defensa nacional soberanas.
Es necesario avanzar en la implementación de los Lineamientos de Política de Seguridad Externa Común Andina y en la Declaración de San Francisco de Quito sobre el establecimiento y desarrollo de la Zona de Paz Andina, los cuales fijan principios políticos, instancias institucionales y mecanismos de acción orientados a impulsar un compromiso por afianzar la paz, seguridad y cooperación en la subregión, como un factor para el desarrollo integral de los pueblos andinos.
La Política de Seguridad Externa Común Andina y la Zona de Paz Andina tienen como objetivo establecer: un área libre de armas nucleares, químicas y biológicas; cimentar una concepción regional, democrática y no ofensiva de la seguridad externa y consolidar una cooperación en materia de seguridad, basada en un enfoque preventivo que contemple mecanismos de alerta temprana y solución pacífica de controversias, independientemente de su naturaleza y causas.
Cabe recalcar que el postulado de una dimensión integracionista de la seguridad prevé una articulación flexible de la dinámica de seguridad andina con el contexto regional, hemisférico y mundial, y promueve la participación comunitaria de los países del área en definiciones de seguridad colectiva y configuración de la arquitectura de la seguridad hemisférica, regional y mundial, reconociendo la vigencia de sistemas de seguridad colectiva en la ONU y OEA.
En el área andina, es imperativo avanzar hacia definiciones políticas y de defensa que precautelen la soberanía y la gestión cooperativa de la seguridad regional, sin concesiones que favorezcan la imposición de un status de domino unilateral por la fuerza de presiones sobre relaciones bilaterales.
Por otra parte, en las relaciones con EEUU, la subregión se va abriendo una visión que reclama una estrategia regional que trascienda el combate de fuerza antinarcóticos y se oriente a canalizar recursos para un desarrollo alternativo del sector rural, de las zonas fronterizas, y que movilice recursos internacionales de asistencia para el desarrollo e inversiones en capital humano y financiero.
Finalmente, estas iniciativas debieran encaminar el proceso de creación de esquemas de seguridad y defensa en torno a los actuales procesos de integración económica, como un factor más de profundización de esa tendencia y como soporte de una política exterior integracionista de buena vecindad.
*Mariella Pereyra O. es cientista política.
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