La primera reunión entre Rusia y Georgia auspiciada por la ONU, la UE y la OSCE para buscar un arreglo permanente al conflicto por las repúblicas secesionistas de Osetia del Sur y Abjasia se celebró ayer con grandes dificultades y posiciones inamovibles, pero el proceso va a continuar.
Esa es la principal conclusión expresada por las partes que participaron en los encuentros en la sede ginebrina, y que terminaron con el acuerdo de volver a reunirse el 18 de noviembre en Ginebra. “Si se ha fijado una fecha para el próximo encuentro es porque nadie ve una razón para detenerse, sino, por el contrario, para seguir adelante”, afirmó el diplomático Pierre Morel, representante de la Unión Europea.
“Nadie esperaba que el inicio fuera fácil, pero creemos que ha sido útil para todas las partes”, declaró el viceministro ruso, Grigori Karasin. Ginebra, EFE