La Unión Europea (UE) adoptó ayer, en su cumbre de Bruselas, el "Pacto Europeo de Inmigración y Asilo", basado en una selección según las necesidades laborales de cada país y que pone fin a las regularizaciones masivas.
La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, se reunirá hoy en Bruselas con los embajadores de los países de América Latina para hablar sobre la directiva de retorno y el Pacto Europeo.
"El pacto ha sido adoptado en forma unánime", anunció al final de la cumbre el presidente francés Nicolas Sarkozy, impulsor de esta controvertida iniciativa que fue suavizada bajo la presión del gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero.
Según el Pacto, los países de la UE siguen libres para organizar la inmigración legal "en función de sus prioridades, sus necesidades y sus capacidades de recepción nacionales". Por otra parte, los europeos también seguirán siendo libres para elegir los medios para luchar contra los clandestinos, unos 8 millones en el conjunto de la Unión Europea.
En ese marco, cada país puede elegir regularizarlos o expulsarlos, aunque para ello deberán utilizar un procedimiento "caso por caso" y no en forma generalizada como señalaba la propuesta original. Las expulsiones deberán hacerse de preferencia sobre una base voluntaria, respetando el derecho y la dignidad de las personas. Bruselas, AFP