Un equipo de científicos ha descubierto cómo funcionan tres compuestos antibióticos con potencial para reducir el tiempo de tratamiento de la tuberculosis —que ahora se prolonga varios meses— a sólo dos semanas.
Actualmente se emplea una familia de antibióticos conocida como rifamicinas para tratar a los pacientes con tuberculosis. Son bastante tóxicas, por lo que no se pueden administrar las dosis que permitirían acabar con la bacteria en poco tiempo.
Así, teniendo que administrar dosis más bajas, el tratamiento con rifamicinas suele durar, como mínimo, entre seis y nueve meses y hasta 20 meses, si el paciente no puede tolerarlas o su infección es resistente a ellas, dice Richard Ebright, codirector del estudio y docente en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.
Las resistencias a los antibióticos se han convertido actualmente en un gran problema de salud pública. Ebright dice que “durante seis décadas los antibióticos han sido nuestro baluarte contra las enfermedades infecciosas”, pero, “ahora, ese baluarte se está colapsando”.
Afirma que la necesidad de desarrollar nuevos compuestos antibióticos y dianas útiles es “urgente”. En el caso de la tuberculosis existen incluso cepas de la bacteria que son resistentes.
Los tres antibióticos incluidos en el estudio —la mixopironina, la coralopironina y la ripostatina— son compuestos que bloquean la acción de una enzima de la bacteria, la RNA polimerasa, necesaria para que las instrucciones “escritas” en el genoma se puedan materializar en proteínas.
Esta enzima “tiene una forma que recuerda a la de una pinza de cangrejo”, explica Ebright, una pinza que se abre y luego se cierra para sujetar el DNA en su interior a medida que lo va “leyendo”.
El estudio, publicado ayer por la revista Cell, demuestra que estos tres compuestos se unen como “bisagra” de la pinza, impidiendo que ésta se abra y el DNA pueda entrar en la enzima. Redacción internacional EFE