Chile vivía ayer de euforia tras el triunfo ante Argentina el miércoles por 1-0 en Santiago —el primero en toda su historia en una eliminatoria—, con un equipo que lució sólido y reavivó los sueños de disputar una Copa.
La solitaria anotación que rompió décadas de resultados adversos —el último triunfo de Chile ante Argentina en un amistoso fue en 1973 (3-1)— fue anotada a los 35 minutos por un debutante Fabián Orellana, llevado ahora a la categoría de héroe.
El triunfo fue celebrado en todo el país hasta la madrugada por eufóricos hinchas que salieron a las calles de inmediato tras el fin del partido jugado en el Estadio Nacional de Santiago, completamente teñido de rojo.
Las celebraciones se concentraron en Santiago sobre la céntrica Plaza Italia, lugar habitual de manifestaciones, hasta donde acudieron 5.000 fanáticos.
El festejo se desarrolló en su mayor parte de forma pacífica. Hacía años que en Santiago no se celebraba de esa forma un triunfo deportivo, coincidió ayer la prensa local. Santiago, AFP