El empresario venezolano Carlos Kauffmann, uno de los acusados en el “caso del maletín”, reveló ayer que él y su socio Franklin Durán pagaron sobornos y cobraron comisiones a funcionarios de alto rango y militares de su país a cambio de negocios.
Kauffmann declaró en un juicio en Miami que se convirtió junto a Durán en una especie testaferro en la red de corrupción en la que participaban políticos, funcionarios y militares.
En una de las operaciones más rentables, Kauffmann y Durán obtuvieron más de 100 millones de dólares en ganancias con una reestructuración de bonos y por ello pagaron 25 millones de dólares al ex ministro de Finanzas de Venezuela, Tobías Nobrega, y a su equipo de asesores.
Kauffmann, quien se declaró culpable tras un acuerdo con la Fiscalía Federal de EEUU, detalló más de 11 casos de corrupción en los que participó junto con Durán entre 1998 y 2004.
El acusado describió cada uno de los casos al ser interrogado por el fiscal Thomas Mulvihill, quien preguntó cómo se beneficiarían si lograban acallar el escándalo del maletín, que incluía los 800.000 dólares que le incautaron al venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson, en Argentina el 4 de agosto del 2007.
“Si nosotros lográbamos resolver el problema, eso nos garantizaba que recibiríamos a cambio grandes pagos mediante importantes contratos”, afirmó Kauffmann, mientras Durán seguía atentamente su exposición con un rostro sombrío.
Ambos acusados también pagaron sobornos por una emisión de bonos del Ministerio de Finanzas de Venezuela a beneficio de la Guardia Nacional y recibieron comisiones por colocar el dinero, que, a su vez, algunos militares obtenían a través de sobornos de “muchas compañías” que hacían negocios con esa institución militar. Miami, EFE