La Guardia es una de las poblaciones cruceñas desde donde más parejas han migrado hacia el exterior del país. En una de las unidades educativas de esta localidad, el director está a cargo del cuidado de cuatro de los menores cuyos padres dejaron el país.
El profesor recibe cada mes las remesas que llegan desde España y es el encargado de distribuir el dinero entre los adolescentes. Una parte de la mensualidad queda en sus manos como paga por sus servicios de tutor.
Hugo Bustillos, director en Bolivia de la ONG Asociación de Migrantes Bolivia España (Amibe), reveló que cuidar a los hijos de los migrantes que salieron a trabajar a España, Estados Unidos, Brasil o Argentina es una ocupación muy rentable. Este oficio, en la mayoría de los casos, es realizado por los parientes más cercanos, amigos cercanos de la familia y, finalmente, los vecinos.
“El trabajo es sencillo, con una remuneración muy alta y quizá, lo mejor de todo, de larga duración, ya que mientras los padres tengan un trabajo estable en el exterior, el dinero para la manutención de los hijos llegará de manera mensual a los tutores”, explicó Bustillos, quien recordó que según las normas sólo una persona mayor puede cobrar las remesas del extranjero.
El improvisado trabajo de tutor, sin embargo, no tiene especificaciones severas respecto a lo que implica cuidar a los niños. Según información provista por Amibe, muchos de los tutores consideran que su trabajo se limita solamente a darles cobijo y alimentación durante el tiempo de viaje de los progenitores y no así a controlar los gastos de los menores o enseñarles valores.
“Algunos se preocupan por la carrera estudiantil de su pupilo. Pero este interés radica en que si el muchacho se aplaza, entonces la plata que llega de afuera puede disminuir o causar el regreso de la familia”, indicó Bustillos.
En los municipios rurales, como es el caso de La Guardia, se han presentado varios casos en que los maestros de las unidades educativas han quedado a cargo de los menores de edad.