Expertos dicen que Sendero Luminoso se rearticula con fines narcoterroristas Un militar y un analista de temas subversivos sostienen que el grupo terrorista está ligado ahora al tráfico de drogas y no a un fin político. El asesinato de 14 soldados en el VRAE, su área de dominio, sería una respuesta al operativo Excelencia.
LUCHA CONTRA EL TERRORISMO • En esta foto de archivo del 2003, campesinos del Comité de Autodefensa de Sivia, en Ayacucho, reciben armas para luchar contra Sendero Luminoso.
Un grupo de la organización Sendero Luminoso se rearticula en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), en Perú, alejado de una lucha política y con el objetivo de ejercer un narcoterrorismo, según sostienen expertos en temas subversivos. Esta situación desató la preocupación del gobierno peruano, debido a que, en los últimos 10 días, 14 soldados fueron acribillados en esa zona.
Desde el año pasado, Sendero Luminoso protagonizó ataques a policías que patrullaban el lugar, en el sector del VRAE, entre los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y Junín.
El 6 de noviembre del 2007, los senderistas agredieron a una docena de uniformados que les habían decomisado una tonelada de precursores químicos para el narcotráfico. Nueve días después
atacaron a seis policías de criminalística, a quienes mataron. Este año, el jueves 9 de octubre, acribillaron a 19 personas, 12 de ellos militares en Tintaypunco, en el VRAE, el mayor golpe desde 1999, cuando asesinaron a nueve policías. El 14 de octubre del 2008 asesinaron a otros dos soldados.
Tintaypunco (ver el mapa de la derecha) es identificado en los medios peruanos como un paso obligatorio para los precursores químicos y la cocaína.
El general (en retiro) Eduardo Fournier, quien en 1999 condujo la captura de Óscar Ramírez Durand, alias Feliciano —quien sucedió al líder de esta organización de tendencia comunista leninista, Abimael Guzmán, tras su caída en 1992—, sostuvo que el grupo de Sendero Luminoso que dio los últimos ataques se desvinculó de los dos ex jefes citados.
“Tiene sentido que ya no los nombren (a sus anteriores jefes) porque desde la prisión ya no pueden dirigir. Hay nuevos mandos. Además, los que ahora operan en el VRAE ya no piensan que pueden llegar al poder político, pero sí creen que pueden fortalecerse en el valle y van a luchar por eso hasta la muerte”, declaró Fournier a medios peruanos.
En la misma línea de descartar un móvil político, el analista en temas subversivos, Jaime Antezana, aseguró al diario La República que “es un paso importante del Estado retomar la iniciativa de recuperar zonas controladas por la subversión (el VRAE). Ahora Sendero se ha convertido en una firma del tráfico ilícito de drogas y desea controlar la línea de distribución, pero no hay que bajar la guardia”.
Agregó que “el hecho de responder de esa manera, provocando la muerte de 12 militares, evidencia que Sendero está siendo afectado y da una respuesta al operativo. Pero lo que no podemos hacer es decir que el operativo Excelencia fracasó”.
El operativo Excelencia es llevado a cabo por las fuerzas del orden en el VRAE desde el 31 de agosto, para luchar contra el narcotráfico luego de que los pobladores de ese sector denunciaron la falta de control.
“Los terroristas están entrando a los pueblos más alejados. Nosotros le pasamos la voz al Ejército, pero no nos hacen caso y pocos quieren subir al monte a patrullar porque los ‘tucos’ tienen armas modernas”, sostuvo a principios de este año un miembro de los Comités de Autodefensa (CAD), cuyos integrantes combatieron el flagelo terrorista con escopetas que el Estado les entregó hace más de 20 años, reportó el diario La República.
Otra señal de la rearticulación no política de Sendero se dio en diciembre del 2007, cuando se difundió el “Programa revolucionario general del Perú” en Tutumbaro (Ayacucho). El documento estaba suscrito por el Comité de Dirección del Partido Comunista del Perú Marxista-Leninista-Maoísta. En el documento repartido, agrega La República, “el contenido es una suma de amenazas a las Fuerzas Armadas, la Policía, profesores y las autoridades civiles”.
El gobierno peruano, cita el diario El País de Madrid, habla de menos de 500 senderistas distribuidos en dos regiones selváticas: el Valle de Alto Huallaga (norte) y el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) al centro y sur.
“Hay nuevos mandos. Los que ahora operan en el VRAE ya no piensan que pueden llegar al poder político”. Eduardo Fournier.