Desde hace más de un siglo que en Bolivia las mujeres viven en condiciones de desigualdad respecto a los hombres. La desnutrición, el analfabetismo de las mujeres es mayor; esto sumado a la menor generación de ingresos y a la tasa de mortalidad materna, que es una de las más altas del mundo. Pese a todo, los gobiernos de turno se jactan de darle todo su apoyo a la mujer y de reducir la mortalidad materna.
Para que tengan una idea clara, la mortalidad materna oscila entre 350 a 390 por cada 100.000 nacidos vivos y, en algunas zonas menos favorecidas, las cifras alcanzan a 800 muertes por 100.000 nacidos vivos. Así, la situación de Bolivia en el mundo corresponde a una de las tasas más altas de todas, después de los países africanos.
Se han propuesto medidas a todo nivel para reducir el efecto de esta mortalidad; sin embargo, parece ser que como varios proyectos en salud materna, éste terminaría en fracaso sin alcanzar las Metas del Milenio para el año 2015.
El objetivo es llegar a tener una tasa de mortalidad por debajo de 104/100.000 nacidos vivos, lo que equivaldría a tener que reducir en tres cuartas partes la tasa actual. Es un trabajo encomiable que debe partir con un cambio de actitud política, social y médica.
Todos los actores de este proceso deben estar convencidos en que reducir las tasas de mortalidad materna será un hito en la salud pública boliviana y que tiene efectos directos en los hijos, teniendo en cuenta que si una madre muere, la probabilidad de supervivencia de su hijo disminuye a la mitad, indefectiblemente.
Las principales causas de mortalidad materna son las complicaciones obstétricas: hemorragias, infecciones, complicaciones del parto y del aborto. Sin embargo, el control prenatal, la asistencia del parto y el control del periodo posnatal son momentos en los cuales la sola revisión obstétrica podría prever situaciones de riesgo de muerte.
Nuevamente insisto con que las políticas en este sentido deben ser más agresivas, llegar a la mujer que necesita del recurso “salud” y no conformarse con pretender mejorar las cifras, sino cambiar la filosofía del pensamiento en cuanto a la mortalidad en un sistema de salud altamente dependiente de la cooperación internacional, que se queja de recursos y que escasamente logra unos cuantos resultados satisfactorios.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra y docente universitario.
¡Ufff!
Era un rey que había perdido una batalla y había caído prisionero. Estaba en un rincón, en el campo del vencedor. Ve pasar a su hijo y a su hija encadenados. No llora, no dice nada. Después ve pasar, encadenado también a uno de sus servidores.
Acuerdo tranquilizador
Por fin el Congreso Nacional logró un acuerdo sobre la ley de convocatoria de un referéndum constitucional. El arreglo no devino a través de un debate tranquilo y sereno, sino por la amenazante callejera capitaneada por el propio Presidente.
Unasur y la UE
Nada es posible sin los hombres; nada perdura sin las instituciones». Jean Monnet, uno de los padres de la Unión Europea, resumía de esta manera su credo en la capacidad de los hombres para transformar sus condiciones de existencia.