La XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, España y Portugal, se inició ayer en San Salvador con la crisis económica como protagonista, amenazando con eclipsar el tema de la reunión de este año, consagrada a la juventud y el desarrollo.
Al inicio de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores realizada ayer, la canciller salvadoreña, Marisol Argueta, aseguró que de la cumbre saldrá una posición conjunta sobre la crisis financiera internacional.
Los cancilleres decidieron crear un grupo de trabajo que prepare un mensaje conjunto que, en palabras del español Miguel Ángel Moratinos, debe ser “unido, coherente, claro y firme” para presentar en la conferencia prevista en EEUU el 15, para buscar una solución a la crisis generada en los países desarrollados.
Empero, algunos representantes ya han advertido de las dificultades para lograr dicha unidad. El vicecanciller de Venezuela, Alejandro Fleming, expresó sus dudas de que en la Cumbre Iberoamericana se pueda conseguir “una posición conjunta, porque hay visiones diferentes”. San Salvador, AFP