7 obreros trabajan en el asfaltado de la Av. Buenos Aires Las obras de mejoramiento del Tramo 2 de esta vía provocan malestar en comerciantes, choferes y vecinos. Según éstos, las ventas bajaron, el tráfico vehicular subió y es más difícil conseguir un medio de transporte.
AV. BUENOS AIRES • Tres obreros de la empresa Constec trabajan de forma manual y un cuarto opera la maquinaria.
Una pala mecánica, estacionada y sin que nadie la opere, y un hombre trabajando con la ayuda de una pala y un pico, conformaban ayer, a las 8.00, el panorama de las obras de asfaltado del Tramo 2 de la avenida Buenos Aires.
Cerca de las 8.40, arriban al lugar otros seis obreros de la empresa Constec, contratada por la municipalidad, entre ellos el encargado de la maquinaria pesada. 15 minutos más tarde, colocan conos y cintas para evitar el paso de los transeúntes.
El asfaltado del Tramo 2, ubicado entre las calles Alcoreza y Villamil de Rada, comenzó hace casi dos meses. La Alcaldía de La Paz dividió el mejoramiento de esta avenida en cinco tramos: el 3 ya está concluido; el 4 y 5 están en ejecución y el 1 aún no inició.
“Mucho tardan (los obreros). Son muy pocos, tres a cuatro personas, y no avanzan (el trabajo)”, dijo Adela Pancara, que atiende una vidriería en la zona.
“A veces trabajan 2 ó 3 personas y por eso demoran mucho”, afirmó don Jacinto Yucra, vecino y dueño de una tienda.
Según siete personas que viven y/o trabajan en el lugar, las obras se realizan en horarios de oficina. “(Los obreros) llegan a las 8.30 y se van a las 12.00 a almorzar; luego, regresan a las 13.30 y se quedan hasta las 18.00”, cuenta doña Adela. Los sábados, agrega, trabajan hasta el mediodía.
Estas personas mencionan además otros perjuicios que trae consigo el cierre de la Av. Buenos Aires. “El tractor arroja tierra a nuestra puerta”, se queja Candelaria Maldonado y Eduardo Clavijo admite que le incomoda el promontorio de tierra, porque “cuando llueve se vuelve barro”.
“Los que vienen a ofrecer mercadería ya no pueden entrar a mi tienda”, lamenta doña Antonia Subieta, y Marcela Quispe señala que sus caseras ya no vienen por su puesto de verduras.
Otra consecuencia es el caos vehicular. “Antes demoraba una hora y cuarto, ahora son dos horas”, dijo Donato Poma, chofer del micro “Y” que pasa por la Buenos Aires hasta al sector de la Vita, plaza Murillo y Miraflores.
“Los pasajeros se quejan por el cambio de ruta. Antes gastaba 150 litros de gasolina y ahora 180 para realizar mi recorrido”, asegura el conductor del micro de la línea 2, Iván Pilco Cabrera.
Para el cabo Charly Chura, oficial de Tránsito, el congestionamiento vehicular es mayor por la mañana, entre las 8.00 y 10.00. “Antes esperaba cinco minutos (en la avenida) para tomar un minibús, ahora tengo que ir a la esquina y salgo de casa 20 minutos antes”, dice Ninoska García.