Dos enormes ejércitos de voluntarios trabajaron para asegurar el apoyo a Barack Obama o John McCain. La campaña es puerta a puerta o con llamadas telefónicas. Las últimas encuestas anticipan una victoria del senador negro. La asistencia a las urnas sería masiva, sin precedentes.
Un ejército de voluntarios demócratas y republicanos pidió ayer el voto puerta a puerta y por teléfono en todo Estados Unidos en plena cuenta regresiva para las elecciones del martes, en las que según las encuestas cambiará el mapa político del país.
Los demócratas parten como claros favoritos para la cita del 4 de noviembre, cuando los estadounidenses elegirán a su próximo presidente, renovarán la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 11 puestos de gobernador.
A sólo dos días de los comicios, el diario The Washington Post asegura que el aspirante demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, tiene suficiente respaldo para asegurar la presidencia.
Aun así, el candidato republicano John McCain no tira la toalla y asegura que el martes puede haber sorpresas.
“Vamos a ganar estas elecciones. Lo siento, lo sé”, dijo hoy el senador por Arizona durante un mitin en Pensilvania, un estado en el que los republicanos han lanzado una agresiva campaña, pese a que los sondeos dan a Obama como favorito.
“Mac está de vuelta”, añadió el senador, famoso por sus resurrecciones políticas. Obama instó a los asistentes a uno de sus mítines en Ohio a que fueran a votar “de inmediato”.
Ohio es uno de los 34 de 50 estados del país que permite el voto por adelantado. “No lo aplacen, tenemos trabajo que hacer”, añadió el demócrata.
Las campañas han desplegado sobre el terreno a cientos de miles de voluntarios, que solicitan el voto para sus candidatos.
Ayer fue lanzada la última hornada de anuncios electorales en los que los demócratas presentan a McCain como una continuación de la actual e impopular Casa Blanca y los republicanos a Obama como una apuesta arriesgada.
Según Donald Green y Alan Gerber, dos profesores de la Universidad de Yale, la solicitud del voto puerta a puerta es el mejor sistema para la movilización de electores, al generar un voto de media por cada 14 visitas.
Las llamadas telefónicas, que también se realizan este fin de semana desde las miles de oficinas de las campañas, son el segundo mejor método.
Temo Figueroa, director del equipo de Obama para el voto latino, explicó que la campaña del demócrata tiene una red de voluntarios muy superior a la de McCain. ´Ésa es nuestra principal ventaja´, dijo Figueroa, quien señaló que sólo en Florida, uno de los estados clave de la campaña, tienen 200.000 voluntarios.
Obama cuenta con varios millones de voluntarios, frente a alrededor del millón de McCain.
Pese a tener menos recursos, los republicanos aseguran haber contactado a más de cinco millones de votantes en todo el país la semana pasada, una cifra muy superior a los cerca de dos millones en la misma semana de las presidenciales del 2004.
A lo anterior se suman iniciativas como las de MoveOn.Org, una organización próxima a los demócratas, que ha lanzado un video personalizado que envía por correo electrónico para animar a los jóvenes a cumplir con su deber ciudadano.
El video muestra un informativo televisivo postelectoral que revela que McCain ha ganado las elecciones por un solo voto, el de la persona que recibe el correo. Al menos 10 millones de personas han enviado el video a amigos, parientes o conocidos.
Las campañas cuentan también con famosos para inspirar a los votantes: Obama apareció ayer con el cantante Bruce Springsteen en Ohio, donde también estuvo McCain el viernes con el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
Los expertos apuntan a que ese esfuerzo de movilización sin precedentes podría traducirse en un récord de asistencia a las urnas en Estados Unidos.
El récord en las elecciones se registró en 1960, cuando el carismático demócrata John Fitzgerald Kennedy compitió y ganó contra Richard Nixon.
En el 2004 la participación superó ligeramente el 60%. Alrededor de 27 millones de personas han votado ya por adelantado, un récord. Washington, EFE