Alegría en los cementerios Este medio hizo ayer un recorrido por cinco cementerios de tres ciudades, en los que se despidieron a los espíritus con música y baile. La fiesta en el campo se prolonga unos días más.
“Oh Señor, dónde está mi mamita, dónde está la que siempre me ayudaba. Solo y triste llorando estoy. ¿Por qué me habrá dejado mi mamita?” Éste es el estribillo de una de las canciones más requeridas y más interpretadas ayer en los cementerios durante la despedida de los espíritus.
La Razón realizó un recorrido por cinco camposantos de La Paz, El Alto y Viacha, donde la música y la fiesta fueron los elementos comunes que acompañaron la partida de las almas.
“Estamos despidiendo al alma de mi hijo con música alegre porque es la costumbre cuando se cumplen tres años de hacer una mesa”, dijo Raymundo Quispe, uno de los visitantes del cementerio Tarapacá, en El Alto.
A este camposanto acudieron miles de personas, muchas de las cuales dedicaron a las almas de sus seres queridos ritmos como morenadas, sikuris y caporales, interpretados por conjuntos que cobraban hasta 25 bolivianos.
En el Cementerio General de la ciudad de La Paz el ambiente fue similar, aunque los más solicitados fueron los grupos de música autóctona y de cuando en cuando conjuntos de música peruana. Los equipos de limpieza, seguridad y auxilio médico también hicieron su trabajo. Por ejemplo, el control de los bolsos de los visitantes del panteón para evitar que ingresen bebidas alcohólicas fue estricto.
Otro fue el panorama en el cementerio Santa María, ubicado en el distrito 7 del municipio de Viacha, donde no hubo control en el consumo de bebidas alcohólicas, al grado de que a las 13.00 ya se observaba a una gran cantidad de creyentes en estado de ebriedad, que cantaban y bailaban al lado de las tumbas.
En cambio, la tranquilidad fue la característica del cementerio Jardín, donde asistieron grupos familiares para visitar las tumbas. Sólo algunas de ellas fueron adornadas con cañas de azúcar, que según la cosmovisión andina ayuda al espíritu en su retorno.
En el cementerio Alto Llojeta fueron los “niños oradores” los protagonistas de la jornada, al cabo de la cual comenzó la fiesta que se prolongó hasta hoy.
La fiesta en el campo se alarga
En gran parte de las provincias del departamento de La Paz la fiesta de Todos Santos se prolongará hasta el jueves o incluso hasta el domingo, días en los que no sólo se acompañará la partida de las almas sino que se celebrará el advenimiento de la temporada de las lluvias y con ella la época de la siembra.
“En el campo, en particular en el altiplano, la fiesta se extenderá al menos dos o tres días más, que son días de fiesta en los que no falta la música de temporada como tarqueadas y pinquilladas ni tampoco las bebidas alcohólicas”, dice el antropólogo David Mendoza.
“En algunas comunidades se baila hasta el próximo domingo”, dice por su parte Alberto Clares, antiguo vecino de Achacachi, donde no sólo se celebra el fin de la fiesta de Todos Santos, sino también la llegada de la temporada de lluvias y con ella la época de siembra. “Es el tiempo de la fertilidad, y en el que se realiza la fiesta del apareamiento o también Huayño de la llamas”, finaliza el amauta Edmundo Pacheco.