Acostumbrados los bolivianos a la burocracia estatal, que no discrimina de un gobierno de derechas a uno de izquierdas, resulta un exceso para el estado de ánimo de cualquiera que esa debilidad afecte, como un virus, las actividades de una empresa o entidad privada.
Tras cumplirse casi una década de este siglo XXI, la población requiere de servicios prontos y eficientes. A esta altura, con los avances increíbles de la ciencia y la tecnología, es inconcebible la ineficacia en la atención al cliente, por ejemplo, en un banco.
Con la agitada actualidad laboral, cuando alguien va a un banco en busca de información o de concretar una transacción no tiene tiempo que perder, más allá de los minutos razonables. Es un tema que las entidades bancarias tendrán que ajustar, pues varias de ellas se han relajado en este aspecto y, como se sabe, el cliente merece la mejor atención.