Un efecto no previsto del programa de alfabetización fue la generación natural de centros de socialización alrededor de los puntos educativos en las poblaciones con pocos habitantes.
“En los municipios pequeños y alejados, donde los habitantes viven muy separados, la creación de los puntos de alfabetización permitió que las personas se contacten de forma más seguida”, explicó Pablo Quisbert.
Según el funcionario, alrededor de los centros educativos se conformaron clubes de madres, asociaciones de la tercera edad y otras instituciones sociales. Asimismo, con el programa se halló un mayor número de iletrados en ciertos municipios, producto de la migración, lo que modificó las expectativas de trabajo en ciudades como Caranavi, Cochabamba, El Alto, Potosí, San Julián y poblados de colonizadores.