Se cumplió el sueño de Luther King, pero nadie imaginó que tan pronto un hombre de color asumiría la primera magistratura del país más poderoso del planeta.
Que Barack Obama, primer candidato de raza negra, haya ganado las elecciones presidenciales en EEUU es de los hechos más importantes y conmovedores de la historia política contemporánea. Lo es, porque hay que recordar que los negros llegaron a ese país como esclavos y allí fueron brutalmente abusados y discriminados. Hasta 1965 no podían votar; no se podían sentar en el autobús al lado de un blanco; y los niños no eran aceptados en los colegios. Se vivía un vergonzoso apartheid como en Sudáfrica. Incluso se creó el tristemente célebre Ku Klux Klan, que hasta los asesinaba. Luego la situación se atenuó con la Ley de los Derechos Civiles de los años 60.
El senador demócrata Obama ganó con el 53% de los votos y su rival republicano, John McCain, obtuvo el 46%. Los norteamericanos mostraron gran madurez política porque prescindieron del tema racial.
La victoria de Obama era esperada porque la mayoría de los negros votaron por él y 2/3 de los hispanos —que son la primera minoría de Norteamérica— también.
Los republicanos tenían todas las de perder. Bush introdujo a su país en dos guerras (Afganistán e Irak); la historia de las armas de destrucción masiva fue una farsa para deshacerse de Hussein; hubo una agresiva política contra los inmigrantes; EEUU está con la peor crisis económica desde el ‘29, donde miles de empresas han quebrado, el desempleo supera el 25%, hay un enorme déficit fiscal y una gran deuda nacional.
Obama basó su campaña en el cambio y en dar mejores condiciones de vida a la gente de escasos recursos. Ahora tendrá grandes desafíos como recuperar la economía, mejorar la política exterior, cerrar la prisión de Guantánamo y devolver la confianza a sus compatriotas.
El sueño de Martin Luther King Jr. se ha cumplido, como una suerte de premonición.
Recordemos aquel 28 de agosto de 1963 cuando, bajo las escalinatas de la estatua de Lincoln en Washington, Luther King dio un legendario discurso ante millones de personas. Dijo principalmente: “Tengo un sueño, que esta nación se levantará y hará revivir el verdadero significado de su credo: que todos los hombres fuimos creados iguales. Tengo un sueño (...) que los hijos de antiguos esclavos y los antiguos propietarios de esclavos podrán sentarse juntos alrededor de una mesa de hermandad. Tengo un sueño, que incluso Mississippi que se abraza bajo la injusticia y opresión, se convierta en un oasis de libertad y justicia. Tengo un sueño, que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su espíritu”. Luther King fue asesinado en Memphis en 1968, pero su sueño se realizó. Recordemos también, cuando asesinaron a Kennedy, la hija de Luther King se acercó a su madre y le dijo: “Mamá, ahora no conseguiremos nunca la libertad”.
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