Sin considerar las vicisitudes que les han ocasionado las reducciones progresivas de sus comisiones por la venta del producto aéreo, la importancia de las agencias de viajes en relación con el transporte aéreo es cada vez mayor y se puede afirmar, sin eufemismos, que están en constante crecimiento. Ellas son el brazo vital que acerca el producto aéreo —el transporte, el vuelo, la operación aérea— al consumidor, que es el pasajero.
En Bolivia existen alrededor de 500 agencias, lo que supone otros tantos puntos de venta en los que el presunto viajero puede recibir la adecuada y profesional información sobre las diferentes transportadoras y sus itinerarios, tarifas, opciones y ventajas; y si esa valiosa información satisface sus deseos y presupuesto, podrá adquirir el billete de pasaje, sea local, continental y extracontinental.
Las agencias de viajes son, por lo expuesto y al efecto, representantes del transportista aéreo que, si bien es cierto que deducirán su comisión por el trabajo, no encarecen el producto y conceden al pasajero un valor agregado al producto de inobjetable significancia en cuanto al servicio; además, cuando el cliente se encuentra satisfecho, le habrán ahorrado el importante dispendio de una vasta organización comercial. En resumen, la agencia de viajes forma parte del sistema comercial de la compañía aérea.
Se puede señalar que, a medida que avanza el grado de desarrollo, tanto cultural como económico de su país, el pasajero utiliza en más crecida proporción los servicios inapreciables de las agencias de viajes. Y es lógico, porque éstas acercan al pasajero al servicio de transporte aéreo; su intervención no le supone al pasajero costo adicional y el repertorio de servicios es muy amplio y siempre está en crecimiento.
El transportista aéreo puede que tenga puestos en marcha dispositivos que atiendan estas prestaciones que complementan el exclusivo transporte aéreo, pero lo hará siempre de forma subsidiaria ya que su actividad genuina, su negocio principal, que atiende y debe entender, consiste en la traslación de pasajeros mercancías en sus aviones.
Las agencias de viajes, para seguridad y confiabilidad de los clientes, mantienen una fianza, para responder al cumplimiento de las obligaciones de la prestación de servicios, y actúan en la mediación respecto de la venta de billetes de pasaje y reservas de plazas en la línea aérea pertinente. Por ello, en términos de derecho, es preciso establecer cuál será la responsabilidad de la agencia en la prestación de dichos servicios, de donde se infiere que la agencia de viajes obra únicamente como intermediaria profesional entre los viajeros y las entidades o personas llamadas a facilitar estos servicios que constan en los itinerarios publicados, o sea, las empresas de transporte aéreo, terrestre, hoteles y hasta restaurantes. Por consiguiente, declina toda responsabilidad por deficiencias en los servicios propiamente elegidos o prestados, así como de cualquier accidente, retraso o irregularidad que puedan sobrevenir durante la ejecución de dichos servicios a las personas que efectúen el viaje por su mediación.
Las agencias de viajes son conscientes de que deben responder cuando son meras intermediarias del servicio, tan sólo por su actuación como tales, por los defectos que puedan observarse en la actividad mediadora, no por los efectos del transportista.
*Raúl Pino-lchazo T. es abogado corporativo, posgrado en Derecho Aeronáutico.
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