El jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló ayer bien claro y, después de meses de insinuaciones, dijo en Roma que aspira a ser sucedido por la ex guerrillera y actual ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff.
Lo declaró en una entrevista con diarios italianos durante una visita oficial que concluyó ayer, en la que inesperadamente lanzó al ruedo a su candidata y casi que dio el pistoletazo de partida de la campaña para las elecciones del 2010. “Querría que Brasil, después de mí, fuera gobernado por una mujer y ya existe la persona adecuada: es Dilma Rousseff”, declaró Lula a la prensa italiana, y anunció que el año próximo la propondrá como candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT).
Rousseff fue consultada decenas de veces sobre el asunto, pero siempre negó. Brasilia, EFE