El jubilado austriaco Josef Fritzl, conocido como el “carcelero de Amstetten” por haber encerrado y violado a su propia hija durante casi un cuarto de siglo, será acusado de asesinato de uno de los siete hijos-nietos nacidos en el calabozo de su casa.
Según la acusación de la Fiscalía de Sankt Pölten, en el estado federado de Baja Austria, el técnico electricista de 73 años se enfrenta a una cadena perpetua si es considerado culpable de haber causado deliberadamente en 1996 la muerte de uno de los niños nacidos como fruto de las continuas violaciones. Además, la acusación ha incluido los cargos de esclavitud, violación, reclusión, coacción e incesto, y así las cosas, parece garantizado que Fritzl pase el resto de sus días en la cárcel. Viena, EFE