En Achacachi linchan a dos ladrones y torturan a nueve 11 personas habrían aprovechado la fiesta del pueblo para despojar a los ebrios de sus pertenencias. Fueron sorprendidos. Los quemaron y golpearon durante 10 horas. Dos de ellos no salieron con vida del hecho.
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La ira de los pobladores de Achacachi, a 96 kilómetros al suroeste de La Paz, llevó a un ajusticiamiento que le arrebató la vida a dos personas, y otras nueve resultaron con golpes y quemaduras en el cuerpo.
La noche del domingo, seis hombres y cinco mujeres llegaron en un bus a la población para presuntamente robar artículos de valor de los lugareños, sin embargo, fueron sorprendidos y en represalia fueron torturados por 10 horas hasta que la Policía llegó, la mañana de ayer, para rescatar a nueve con vida.
La fiesta de San Cristóbal había terminado el domingo en la noche. Los transportistas de Achacachi lucieron sus mejores prendas desde el sábado y festejaron con cervezas. Algunos, ebrios, se retiraban por la noche, mientras que un bus de color verde parqueaba en una calle lejana a la plaza principal. Adentro, iban los supuestos atracadores.
Según versiones recogidas por este medio, arribaron al menos 17 personas repartidas en un bus y un minibús. Relataron que en parejas atracaban a los ebrios en las calles, los despojaban de sus artículos de valor y reunían todo el botín en el bus de color verde, con placa KDN-326, que luego fue incendiado por los pobladores al hallar los objetos robados.
“Salía de la fiesta, estaba borracha. De pronto me han ahorcado con dos pañuelos amarrados, me han botado al suelo y me han sacado la pollera, la manta de vicuña, me han jalado los aretes y mi bolsa con plata, mi prendedor de la manta y me han golpeado la cabeza”, contó Martina Poma, una de las supuestas víctimas de robo.
Al igual que ella, otras personas habrían sido atracadas con el mismo procedimiento esa noche. Hasta la 1.00, los supuestos ladrones ya habían reunido mantas de vicuña, celulares, sombreros con adornos de oro, prendedores, dinero en dólares y bolivianos. Pero, aparentemente, los pobladores se pusieron de acuerdo, ante la cantidad de robos, y se organizaron para buscar a los foráneos sospechosos.
La cacería se inició en la madrugada. A medida que los lugareños hallaban a alguien extraño al lugar, lo detenían; de esa forma, hallaron a 11 personas sospechosas. Según el vecino Ramiro Choque, uno de los atracadores pertenecía a la comunidad y otras seis personas huyeron en un minibús al percatarse que habían sido descubiertos.
De una en una, las personas detenidas llegaban a la sede de la Federación de Juntas vecinales de Achacachi. Los rastros de sangre en el lugar daban cuenta que allí fueron torturados.
Según un despacho periodístico de radio Erbol, a eso de las 4.30 fueron llevados al estadio de fútbol. Allí les rociaron el cabello, la ropa y el cuerpo con querosén y gasolina, y les prendieron fuego, “como antorchas humanas, corrieron por el estadio”, manifestó el periodista.
Las 11 personas fueron retenidas en el lugar y un anillo humano los custodiaba. Mientras tanto, los pobladores se apostaron en las graderías y otros arremetían contra ellos.
A las 8.00, aproximadamente, los dirigentes de la población se reunieron para definir qué hacer con los presuntos ladrones mientras éstos pedían piedad y un poco de agua; “denme raticida (veneno)”, exclamaba uno de ellos, según el relato.
De acuerdo a versiones del lugar, cuatro efectivos de la Policía de Achacachi llegaron a las 7.30 al estadio para detener la situación, sin embargo, habrían sido desalojados por los pobladores a pedradas y con insultos.
La situación de los detenidos era crítica. Algunos tenían quemaduras hasta de segundo grado y la sangre de sus heridas manchaba el suelo del estadio.
Dos vehículos de la Policía y un bus con un contingente de la Unidad Táctica de Operaciones Especiales de la Policía llegó al lugar a las 8.30 aproximadamente; la negociación duró un par de horas y a eso de las 10.00 los pobladores decidieron entregar a los supuestos ladrones a la Policía. Ocho personas recorrieron a pie al menos 10 cuadras hasta llegar a los vehículos policiales, que estaban al ingreso a la localidad.
El calvario no terminó allí pues los acusados tuvieron que soportar pedradas, patadas, insultos y escupitajos durante su recorrido.
“Han actuado bien, con lo que les han escarmentado, la gente ya no va a volver a esta tierra”, indicaba en forma de persuasión el jefe departamental de la Policía, el coronel Raúl Mantilla. Minutos después, otros tres salieron en carretillas. Dos de ellos fueron las víctimas fatales de la violencia. Víctor Quintanilla, enviado a Achacachi, y Nicole Bisbal B.
“De pronto me han ahorcado con dos pañuelos amarrados, me han botado al suelo y me han sacado la pollera”. MARTINA POMA, una víctima de supuesto robo.